25 sept 2014

Tema 4: Naturaleza y Cultura


NATURALEZA Y CULTURA
Bípedo sin plumas”
1 INTRODUCCIÓN
2 LA SECUENCIA EVOLUTIVA: “La odisea de la especie”
3 ANTROPOGÉNESIS: hominización y humanización
4 DIVERSIDAD CULTURAL: Los universales culturales
5 POSTURAL ANTE LA DIVERSIDAD CULTURAL: Etnocentrismo, Relativismo y Multiculturalismo


ACTIVIDADES INICIALES

1¿Qué influye más en el comportamiento, lo innato (los genes) o lo adquirido (la educación y la cultura)?
Lee el siguiente texto y elabora un esquema con las características comportamentales de estos tres pueblos. Después, contesta la pregunta inicial.

“Vimos que los arapesh –tanto hombres como mujeres- presentaban una personalidad que llamaríamos maternal en la vertiente paterna, y femenina en la vertiente sexual. Los hombres, al igual que las mujeres, aprendían a ser serviciales, pacíficos, dispuestos a corresponder a las necesidades y peticiones de los demás. No detectamos que el sexo fuese una fuerza motriz poderosa ni en los hombres ni en las mujeres.
En acusado contraste con estas actitudes, vimos que los hombres y las mujeres mundugumor eran unos individuos rudos, agresivos y claramente sexuados, en tanto que los aspectos maternales de su personalidad quedaban reducidos al mínimo. Ambos se aproximaban a un tipo de personalidad que en nuestra cultura sólo hallamos en los varones indisciplinados y muy violentos. Ni los arapesh ni los mundugumor sacan provecho del contraste entre sexos; el ideal de aquellos es el hombre pacífico y solícito casado con una mujer pacífica y solícita; el ideal de éstos es el hombre agresivamente violento casado con una mujer agresivamente violenta.
En la tercera tribu, los tchambuli, encontramos una inversión de las actitudes del sexo según nuestra propia cultura, con las mujeres desempeñando un papel dominante, impersonal y director, y los hombres como personas menos responsables y sometidos emocionalmente”. (Mead, Margaret, Sexo y temperamento en Samoa, p. 307).


2 ¿Qué criterios se tienen en cuenta para clasificar a los seres humanos en razas? ¿Crees que esas características han estado siempre juntas a lo largo del tiempo? ¿Cómo puede saberse?

3 Lee el texto y busca contraejemplos de lo que comúnmente se entiende por “raza negra” y “raza blanca”

“Los genes que determinan las características utilizadas para definir las razas contemporáneas no forman necesariamente conjuntos de rasgos hereditarios que se den siempre juntos. Las variantes de color de la piel, forma del pelo, tamaño de los labios, anchura de la nariz, pliegues epicánticos, etc., se pueden combinar y heredar independientemente unas de las otras. Esto significa que los rasgos que van asociados en la actualidad no tuvieron que estar necesariamente asociados en el pasado o existir siquiera entre las poblaciones de las que descienden los grupos raciales actuales. Aún hoy, existen en el mundo tantas combinaciones diferentes de rasgos raciales que la simple clasificación en cuatro o cinco tipos principales no basta para hacerles justicia.

En el norte de África viven millones de personas que tienen labios delgados, nariz fina y pelo ondulado, pero con una tez que va del moreno oscuro al negro. Los nativos de África meridional, como los san, tienen ojos con pliegue epicántico igual que la mayor parte de los asiáticos, tez variable entre el moreno claro y el moreno oscuro y pelo muy rizado. En la India existen personas con pelo liso u ondulado, tez morena oscura a negra, labios delgados y nariz fina. En las estepas de Asia central, los pliegues epicánticos están asociados a cabello ondulado, considerable pilosidad facial y corporal y tez clara. Los indonesios presentan muy frecuentemente pliegues epicánticos, tez entre moreno claro y oscuro, pelo ondulado y nariz y labios gruesos. Los habitantes de las islas de Oceanía presentan combinaciones que van del moreno al negro en cuanto a tez, con formas y cantidades de pelo y rasgos raciales sumamente variables. Los ainos del norte del Japón presentan una interesante combinación de rasgos: de piel clara y cejas espesas, son el pueblo más velludo del mundo. En Australia es común tener tez variable entre el pálido y el moreno oscuro y pelo ondulado de color rubio a castaño.

Desconocer o negar la independencia de los rasgos utilizados para determinar las razas puede mover a crear extrañas categorías biológicas. La distinción entre blancos y negros utilizada en los Estados Unidos, por ejemplo, omite el hecho obvio de que las personas negras pueden tener ojos, nariz, pelo y labios indistinguibles de los de las personas blancas. Sucede, asimismo, lo contrario con los blancos, entre los cuales algunos individuos parecen más negroides que algunos negros. Estas anomalías se producen porque los estadounidenses no entienden por raza el aspecto efectivo de una persona determinado por sus genes, sino con arreglo a la categoría en que fueron clasificados sus padres. Según esta concepción de raza, si uno de los padres es «negro» y el otro «blanco», el hijo de ambos es «negro» pese al hecho de que, conforme a las leyes de la genética, la mitad de los genes del descendiente proceden del progenitor negro y la otra mitad del blanco. (¿Qué antigüedad tienen las razas?, Nuestra especie, Marvin Harris)

4 ¿Por qué existen tantas culturas diferentes? ¿Son unas culturas superiores a otras? ¿Existe un criterio objetivo para valorar dicha superioridad?

5¿Qué características comparten todas las culturas?

6 ¿Debemos ser tolerantes con todas las ideas y costumbres?

1 INTRODUCCIÓN
Es mucha la documentación que existe sobre el origen de nuestra especie gracias a los trabajos de campo de arqueólogos, paleontólogos y antropólogos; sin embargo todavía nos movemos a nivel de las hipótesis. Queremos decir que es necesario imaginar cómo fue la larga odisea de nuestra especie, porque los restos hallados (no suficientes todavía) deben ser interpretados a la luz de las teorías científicas y filosóficas.
Nuestros orígenes más remotos se encuentran en una especie de primates, tronco común a los simios (gorilas, orangutanes y chimpancés), pertenecientes al grupo de los póngidos. Las mutaciones genéticas y la selección natural dieron lugar a diferentes especies de homínidos, que fueron extinguiéndose en el tiempo, hasta llegar a homo sapiens. Todos esos homínidos, antepasados de nuestra secuencia evolutiva, tuvieron una naturaleza inerme, como diría Platón, porque comparados con cualquier otro animal, que nace dotado de instintos y especialización biológica, los homínidos se encontraron en clara desventaja. De hecho, todos ellos se extinguieron, hasta los neandertales, que fueron los más robustos, fuertes e inteligentes de nuestra secuencia evolutiva. Sólo quedó homo sapiens. Una única naturaleza heredada a través de millones de años; un mismo genoma, que contiene las características físicas, las tendencias y las capacidades de nuestra especie. Si cada unos de nosotros somos únicos y diferentes es porque existen variaciones pequeñísimas en los genes de cada uno de nosotros. Pero esas variaciones no son tan importantes como para formar grupos a los que llamar razas, y mucho menos para creer que unas razas puedan ser superiores a otras. Sólo existe una raza, homo sapiens.
Todas las poblaciones humanas han creado una cultura para adaptar el medio en el que viven a sus necesidades vitales. Y para ello han creado una lengua, unas herramientas, unos conocimientos, unas normas de convivencia –lo que llamamos cultura-. No existen culturas superiores o inferiores porque todas han permitido a los seres humanos sobrevivir a lo largo de la historia.

2 LA SECUENCIA EVOLUTIVA: “La odisea de la especie”
¿Es el hombre la consecuencia necesaria de la larga marcha de la evolución? ¿Es, por el contrario, un accidente, el resultado de una de tantas opciones posibles en la historia de la evolución? ¿Cómo eran, cómo vivían nuestros antepasados? ¿Cuál es nuestro origen?
- La odisea de nuestra especie se remonta a más de 5 millones de años. Una especie denominada Ardipithecus Ramidus quedó atrapada en la sabana africana como consecuencia de la formación del gran valle del Rift. Esta especie de “monos” vivía en las ramas de los árboles y parece ser que no eran bípedos. Se vieron forzados a bajar de los árboles, levantarse sobre sus dos patas traseras y cruzar la sabana africana en busca de alimentos.
- Un millón de años más tarde, esta especie daría lugar a 7 especies de australopithecus, entre ellos los Afarensis y los Anamensis. Sus restos tienen una antigüedad de entre 4 y 3 millones de años.
Aunque comparten un gran parecido físico, pertenecen a especies distintas. No sabemos si convivieron, pero lo que sí es seguro es que se conocieron y ocuparon los mismos lugares. Se han encontrado huellas de pisadas en la roca que el polvo volcánico selló para siempre.
Los Afarensis se alimentaban de raíces, hojas, insectos y, en ocasiones, de animales pequeños muertos. Sus patas traseras eran bastante cortas y no estaban acostumbrados a largas caminatas. Hasta hace poco tiempo se pensó que Lucy (una hembra de Afarensis), llamada así por los paleontólogos que encontraron sus restos, era un antepasado de nuestra especie; sin embargo, hoy se cree que descendemos de los Anamensis.
Los australopithecus Anamensis, eran carroñeros, tenían las patas traseras más largas y estaban acostumbrados a dar largas caminatas, siguiendo las huellas de los animales que se desplazaban buscando lugares más cálidos. Son más intrépidos y caminan mejor.
- Probablemente son los Anamensis los que después de un largo proceso evolutivo de millones de años han dado lugar a una especie distinta: Homo habilis. Sus restos tienen una antigüedad de 1,8-1,6 millones de años. Su capacidad cerebral ha aumentado enormemente (de 450 a 650 centímetros cúbicos), caminan erguidos y son los autores de un invento crucial: las herramientas. Éstas les permiten protegerse y defenderse mejor y les sirven para incrementar el aporte de alimentos, ayudando por tanto al desarrollo del cerebro. Este invento, obliga por otro lado, a cambiar su forma de vida. En cierto sentido aparecen las primeras “escuelas”, porque el conocimiento o la técnica de fabricar herramientas deben transmitirse. Quizá los ancianos se ocuparon de enseñar la técnica a los más jóvenes, y éstos de mejorarla.
- Después de un largo período de tiempo (1,4 millones de años) aparece Homo Ergaster. El cerebro sigue creciendo, pero ya no tanto como antes. Han perdido el pelo en el cuerpo. Están muy organizados en la distribución y especialización del trabajo. Homo Ergaster tiene un espíritu emprendedor, es un conquistador. Deja su cuna en África y se extiende por todo el planeta.
- A Ergaster le sigue Homo Erectus (1 millón de años). Serán los protagonistas de una gran hazaña: el descubrimiento del fuego. Gracias a él podrán alimentarse mejor (la carne cruda duele en el estómago), defenderse de los depredadores, calentarse del frío, y perfeccionar las herramientas.
- Las separaciones que produjeron los glaciares y océanos dieron lugar a nuevas especies de homínidos: el Homo Neanderthal (300.000 años). Son los homínidos más robustos de toda la secuencia evolutiva. Sus herramientas y su gran corpulencia los convierte en grandes predadores. Se dedican a la caza mayor y tienen un gran dominio del fuego.
De apariencia tosca, homo neandertal es un ser inteligente, habla, entierra a los muertos y tiene unas costumbres muy similares a los sapiens. Las primeras tumbas datadas de este periodo de hace 100.000 años prueban lo cerca que estaban estos homínidos de lo que somos hoy en día.
En el continente europeo el Hombre de Neandertal se enfrentó a la llegada de Homo Sapiens. Homo Sapiens procedía de África. No eran superiores ni en fuerza física ni en inteligencia, sin embargo son los únicos representantes de nuestra especie.
Los Neandertales desaparecieron hace 30.000 años y no se conocen las causas. Probablemente tuvieron poca descendencia; o tal vez, sucumbieron a las enfermedades traídas por sapiens; quizá eran más individualistas y tuvieron más problemas de adaptación. Lo cierto es que desaparecieron, dejando a Homo Sapiens como al único representante de nuestra especie.
Homo Sapiens comenzó un nuevo período de expansión conquistando América y Australia. Crearon nuevas herramientas, ritos y finalmente inventaron lo que conocemos como arte. Hace ya 10.000 años que la conquista de los dominios espirituales e imaginarios permitieron asentarse al Homo Sapiens, que aprendió a cultivar terreno, domesticar animales y construir ciudades. Esto fue lo que marcó el fin de la prehistoria.


Nota: Para más información recomendamos el libro titulado “La especie elegida” de Juan Luís Arsuaga e Ignacio Martínez, investigadores del Proyecto Atapuerca. Han encontrado un nuevo homínido de 800.000 años de antigüedad que han bautizado con el nombre de homo antecesor y piensan que es un antepasado común a sapiens y a neandertal.

3 ANTROPOGÉNESIS: hominización y humanización
Por antropogénesis se entiende el proceso evolutivo por el que se configura la especie Homo Sapiens. La antropogénesis incluye dos aspectos: la hominización y la humanización. La hominización atiende a los aspectos naturales o biológicos que caracterizaron a los homínidos hasta llegar a sapiens. La humanización comprende las características culturales que lo definen. Ambos procesos están íntimamente relacionados.
Dice Aristóteles que los seres concretos y particulares (las sustancias) se componen de materia y forma. Materia y forma son elementos constitutivos inseparables: la forma (lo que es) no existe sino en la materia, y la materia (aquello de lo que está hecho) no es nada sin la forma. Sólo podemos separarlas conceptualmente, pero en la realidad “la forma está embebida en la materia”. Pues bien, parafraseando a Aristóteles, digamos que la cultura está embebida en nuestra naturaleza. La cultura no existiría separada de una naturaleza como la nuestra, y esa naturaleza no sería humana sin la cultura.

3.1 La hominización
Señalemos los cambios más importantes que se produjeron en los homínidos.
Bipedismo
A diferencia de otros primates, los homínidos se caracterizaban por la marcha bípeda. Caminaban sobre los dos pies sin utilizar como apoyo las manos, lo que permitió la liberación de las extremidades superiores en los desplazamientos. Si las manos quedan libres pueden pasar a desempeñar buena parte de las funciones que antes corrían por parte de la boca, como recoger alimento, desgarrarlo, transportarlo, etc. La mandíbula quedó reducida a órgano masticador de un alimento que puede ser previamente reducido y tratado con las manos. En consecuencia, el hueso de la mandíbula puede ser mucho más fino, e igualmente la musculatura del cráneo y de la cara, que puede ser lo suficientemente fina y diferenciada como para permitir articular un lenguaje, y para que aparezca un rostro como el humano. De un modo gráfico y drástico se puede decir que el hombre habla porque tiene manos y, en último término, porque tiene pies. Con la aparición del lenguaje, la capacidad de transmitir información se amplió de un modo insospechado.
Por otra parte, la mano se convierte en un instrumento de gran precisión de movimientos. Gracias a ella, los homínidos pueden fabricar instrumentos y de ese modo desarrollar aún más la inteligencia, de tal modo que llega a construir instrumentos para fabricar instrumentos, y así sucesivamente.

Gran capacidad cerebral
De los Australopithecus al Homo sapiens se da un aumento de la capacidad craneal de 1000 centímetros cúbicos. El cerebro se triplica y, sobre todo se hace más complejo. ¿Qué causó este desarrollo? Por supuesto tuvieron lugar mutaciones genéticas, pero también debieron influir otras circunstancias, como el gran aporte energético de su alimentación y la postura erguida. El bipedismo liberó la mano, lo que facilitó la fabricación de utensilios y su transporte. La manipulación de objetos desarrolló la capacidad para idearlos, y a mayor capacidad cerebral, mayor destreza manual.

Falta de especialización biológica
El ser humano carece en absoluto de especialización biológica. La dentición y el aparato digestivo no están especializados para una dieta determinada, es el animal más omnívoro de todos. No está especializado ni para la defensa ni para el ataque ni para la huída. No tiene garras ni dientes de depredador, ni potencia para el salto, no posee gran capacidad de carrera, ni de camuflaje, etc. Por tanto se encuentra inadaptado biológicamente a cualquier medio ambiente y en peligro permanente. El filósofo y antropólogo A. Gehlen, ha denominado al ser humano “un ser de carencias”:

Carencia de instintos
A esto se suma nuestra carencia de patrones instintivos. La etología (ciencia del comportamiento animal) define el instinto como: “pauta innata y fija de acción”. Es decir, se trata de comportamientos heredados, rígidos, casi automáticos, que se desencadenan ante estímulos fijos al llegar a una etapa concreta del desarrollo. Los psicólogos no han detectado comportamientos de este tipo en los seres humanos; si bien algunos aducen: la succión de los bebés del pecho de la madre, el llanto, la risa y la sonrisa.

Inmadurez biológica
Pero además, se ha señalado (A. Portman) que el ser humano nace siempre demasiado pronto y, por tanto, necesariamente inmaduro biológicamente. Los mamíferos inferiores (como los roedores) nacen después de un breve embarazo y en gran número de crías, pero en estado de desamparo, por eso han de permanece largo tiempo en el nido. Los mamíferos superiores, por el contrario, nacen después de un largo embarazo; pocas crías, pero muy desarrollados. El ser humano es un caso especial. El embarazo es largo, pero nace inmaduro Nuestro proceso de maduración es el más lento del mundo animal; un chimpancé, por ejemplo, es ya adulto a los cuatro años.
Todo esto nos lleva a pensar que nuestros antepasados debieron organizarse y diversificar las tareas de su supervivencia. Una familia sola de homínidos no se basta así misma: las crías necesitan de un largo período de adiestramiento, superior al de la gestación y al de la lactancia de forma que la hembra vuelve a quedar receptiva antes de que su cría sea autónoma. Gran parte de la actividad de la hembra queda hipotecada. El acopio de alimentos, el cuidado y protección de las crías ha de correr por cuenta de otros/as, por lo que se hace necesaria la cooperación social.

ACTIVIDADES DE COMPRENSIÓN
1 Explica el significado de esta expresión: el hombre habla porque tiene manos y, en último término, porque tiene pies.
2 ¿De qué modo influyeron la inmadurez biológica y la falta de instintos en la organización social de los homínidos?
3 ¿Por qué dice la etología que los seres humanos no tienen instintos?
4 ¿Cómo crees que se organizaron los homínidos en la distribución de tareas?

3.2 La humanización
Hemos hablado de la dimensión natural de nuestra especie y sin querer hemos tocado ya los aspectos culturales como no podía ser de otro modo. Ya hemos hablado anteriormente de la íntima relación entre naturaleza y cultura. Ni sólo la naturaleza ni sólo la cultura podrían explicar la conducta humana.
El ser humano se ha desarrollado, y se sigue desarrollando mediante la evolución cultural, dentro de los límites y posibilidades que determinan su naturaleza heredada.

Pero ¿a partir de qué momento de nuestra secuencia evolutiva se comienza a hablar de humanidad?, o dicho de otro modo, ¿Cómo se sabe que restos de esqueletos encontrados en un antiguo yacimiento son restos humanos? Uno de los criterios es el hallazgo de utensilios cuya fabricación se les puede atribuir con seguridad. Para la paleontología, el ser humano es “el animal que fabrica instrumentos”: hay animales que pueden usar como instrumentos piedras o palos pero sólo el animal humano los fabrica.
¿No es entonces la inteligencia lo que mejor define al ser humano?
Para transformar el mundo el ser humano posee dos instrumentos naturales: la inteligencia y la mano. Y lo sorprendente es que el animal carece de mano pero no de inteligencia. La mano es “la diferencia”. Gracias a ella el ser humano pudo fabricar instrumentos y de ese modo desarrolló aún más su inteligencia.

¿Cuál es la mejor definición del ser humano, cuál es la verdadera diferencia con el resto de los animales ¿homo sapiens? ¿homo faber?. Cualquiera de estos dos conceptos son parciales y no mutuamente excluyentes. El concepto de cultura, que posee un contenido simultáneamente espiritual y material podría permitir una reconciliación. Ciertamente, los animales tienen una cultura, pero hasta tal punto ha desarrollado el homo sapiens-faber su propia cultura, que se ha convertido en el animal cultural por excelencia.
¿Qué ha supuesto para el ser humano esta segunda naturaleza que llamamos cultura? La respuesta es evidente: gracias a la cultura los seres humanos modifican su entorno, de modo que éste le permita satisfacer sus necesidades y garantizar su supervivencia. Por eso decía Carlos Marx que la naturaleza tiene rostro humano. El ser humano transforma la naturaleza por medio de la cultura. Ésta tiene un valor adaptativo, y esto es lo que ha ocurrido a lo largo de nuestra historia.

ACTIVIDAD DE APLICACIÓN

Lee los siguientes textos y explica la relación entre los conceptos naturaleza y cultura.

Texto 1
La tradicional visión de las relaciones entre el progreso biológico y el progreso cultural del hombre sostenía que el primero, el biológico, se había completado para todos los fines antes que el segundo, antes de que comenzara la cultura. Es decir, que esta concepción era estratificada: el ser físico del hombre evolucionó por obra de los habituales mecanismos de variación genética y de la selección natural hasta el punto en que su estructura anatómica llegó más o menos al estado en que lo encontramos hoy; luego se produjo el desarrollo cultural. En algún determinado estadio de su historia filogenético, un cambio genético marginal de alguna clase la hizo capaz de producir cultura y de ser su portador; en adelante, su respuesta de adaptación a las presiones del ambiente fue casi exclusivamente cultural, antes que genética. Al diseminarse por el globo, el hombre se cubrió de pieles en los climas fríos y con telas livianas o con nada en los cálidos. El hombre se hizo hombre, continúa diciendo la historia, cuando habiendo cruzado algún Rubicón mental llegó a se capaz de transmitir conocimientos, creencias, leyes, reglas morales, costumbres a sus descendientes y a sus vecinos mediante la enseñanza y de adquirirlos de sus antepasados y sus vecinos mediante el aprendizaje. Después de ese momento mágico, el progreso de los homínidos dependió casi enteramente de la acumulación cultural, del lento crecimiento de las prácticas convencionales más que del cambio orgánico físico, como había ocurrido en las pasadas edades.
El único inconveniente está en que un momento semejante no parece haber existido.” (Clifford Geertz)

Texto 2
Desde el principio, los miembros de la familia de homínidos aprendieron a alimentarse y a protegerse siguiendo el ejemplo de sus compañeros de grupo, especialmente de los mayores. Poseían lo que llamo culturas rudimentarias. Quiero decir que disponían de un pequeño repertorio de tradiciones sencillas que se había transmitido de generación en generación, no heredando los genes de sus padres, sino aprendiendo cómo hacían las cosas sus padres y compañeros. Puesto que la distinción entre programación genética y programación cultural aparecerá después varias veces, permítanme ahora que intente ser lo más preciso posible. Nada de lo que hace un animal puede decirse que esté libre de influencia genética. La capacidad de aprender depende de capacidades específicas determinadas genéticamente. Es improbable que los percebes y las ostras adquieran ni siquiera culturas rudimentarias. Pero constituiría un desatino negar que algunos organismos dependen mucho más del aprendizaje para arreglárselas con los problemas de la vida. Entre éstos, algunos dependen más del aprendizaje que otros. Y entre estos últimos, algunos dependen más de las cosas que otros han aprendido y transmitido de generación en generación.”(Marvin Harris. La especie humana)

Texto 3
Desde luego que hay una naturaleza humana: el acervo genético de la humanidad, el bagaje genético con el que cada uno de nosotros venimos al mundo, empaquetado y repetido en cada una de nuestras células. Estamos parcialmente orientados por la brújula de nuestros genes. Por eso los seres humanos podemos entendernos y sentir simpatía unos con otros, incluso por encima de las barreras culturales que nos separan; porque a un nivel mucho más profundo y fundamental compartimos las mismas necesidades, impulsos y deseos. Ni una araña aprenderá a hablar ni a un niño le saldrán alas lo alimentemos o lo eduquemos como queramos. Los animales de cada especie vienen al mundo programados para hacer ciertas cosas y otras no. En eso consiste su naturaleza.
En el tejido de nuestra conducta la trama hereditaria de los genes está inextricablemente entrelazada con la urdimbre cultural del aprendizaje. La capacidad lingüística está dada en nuestros genes, pero la lengua concreta que hablemos depende sólo de las oraciones que oigamos en nuestra primera infancia. Así mismo, nuestra capacidad cultural depende de nuestro cerebro, un portentoso procesador de información heredado genéticamente, pero que nos permite procesar todo tipo de programas culturales asimilados de nuestro entorno. Separar lo heredado de lo adquirido en el intrincado todo de nuestra conducta, nuestra cultura y nuestra sociedad, es una tarea que sobrepasa nuestras posibilidades científicas actuales”. (Jesús Mosterín, Ciencia viva)


4 DIVERSIDAD CULTURAL: Los universales culturales
¿Qué es la cultura?
M. Harris define así la cultura en su obra titulada Antropología cultural: “Cultura es el conjunto aprendido de tradiciones y estilos de vida, socialmente adquirido, de los miembros de una sociedad, incluyendo sus modos pautados y repetitivos de pensar, sentir y actuar (es decir, su conducta)”
Y el filósofo español Jesús Mosterín, dice que la cultura es la información transmitida (entre animales de la misma especie) por aprendizaje social.
Por tanto, cultura es todo lo que se puede aprender y transmitir. En cualquier parte del mundo, donde exista un grupo humano, existe una cultura. Las diferencias culturales se deben a las distintas formas en que los seres humanos se adaptan o adaptan el medio a sus necesidades. Así que, mientras la naturaleza humana es universal (existe un único genoma humano), no existe una cultura universal, aunque sí hay rasgos comunes a todas las culturas, son los llamados universales culturales:
- Todos los sociólogos coinciden al afirmar que la cultura se crea y se transmite socialmente. Y lo característico de este aprendizaje cultural es que utiliza símbolos, siendo el lenguaje el más importante de esos símbolos. No se conoce ninguna cultura que no posea un lenguaje.

- El contenido de todas las culturas comprende, además de los utensilios, un conjunto de ideas, valores, creencias, instituciones, técnicas u objetos producidos que son compartidos por todos sus miembros. Ideas que les permiten comprender el mundo; valores sobre lo que consideran bueno, bello y útil, un sistema de normas y creencias; instituciones como la familia, la educación, la religión o el orden económico; técnicas como la carpintería o la química que son consideradas eficaces dentro de la sociedad; y objetos producidos, como los edificios, que además poseen un carácter simbólico y representan el poder político, religioso o económico.

- La cultura es un mecanismo de adaptación. La cultura nos permite, más que adaptarnos al medio, adaptar el medio a nosotros. Para que salga agua por el grifo, ha hecho falta construir presas, desviar los ríos o canalizar trasvases hasta los lugares donde habitamos. Y esto es lo que justifica que las culturas sean tan infinitamente variables y cambiantes.

ACTIVIDAD DE APLICACIÓN
Texto 4
Lee el texto y contesta a las cuestiones planteadas:
Para explicar pautas culturales diferentes tenemos que empezar suponiendo que la vida humana no es simplemente azarosa o caprichosa. Los estilos de vida que otros consideran irracionales e inexplicables tienen en realidad causas definidas y fácilmente inteligibles. Muchas costumbres parecen misteriosas porque se nos dan explicaciones espiritualizadas de los fenómenos culturales en vez de explicaciones materiales de tipo práctico. Por ejemplo, se nos explica que judíos y musulmanes aborrecen la carne de cerdo porque lo prohíben la Biblia y el Corán, respectivamente. La explicación material tendría que atender a los procesos esenciales mediante los cuales animales, plantas y gentes logran coexistir en comunidades naturales y culturales viables. En el caso que nos ocupa, digamos que la Biblia y el Corán condenaron al cerdo porque la cría de cerdos constituía una amenaza a la integridad de los ecosistemas naturales y culturales de Oriente Medio. La prohibición de la carne de cerdo constituyó una estrategia ecológica acertada.
Los hebreos, a finales del segundo milenio antes de Cristo., estaban adaptados culturalmente a la vida en las regiones áridas que se extienden desde Mesopotamia a Egipto. Estas antiguas comunidades combinaron la agricultura con el pastoreo de animales rumiantes, perfectamente adaptados al clima seco y caluroso de estas tierras pero inadecuadas para criar cerdos. Los cerdos eran sabrosos, pero resultaba demasiado costoso alimentarlos y refrigerarlos. Una producción a escala pequeña sólo aumentaría la tentación. Por consiguiente era mejor prohibir totalmente su consumo y centrarse en la cría de cabras, ovejas y ganado vacuno.” (Marvin Harris)

  1. Define los dos tipos de explicaciones a las que se hace referencia en el texto.
  2. ¿Conoces alguna teoría al respecto?
  3. ¿Por qué los judíos y musulmanes aborrecen la carne de cerdo, según el autor?
  4. ¿Qué universal cultural explica esta conducta?


5 POSTURAL ANTE LA DIVERSIDAD CULTURAL: Etnocentrismo, Relativismo y Multiculturalismo

ETNOCENTRISMO
Es un prejuicio que consiste en considerar la propia cultura superior a todas las demás. El etnocentrismo deforma la imagen de las otras culturas porque las valoran desde criterio o creencias de la propia cultura. Este prejuicio está en la base de los imperialismos y colonialismos; y puede degenerar en posiciones tan radicales como el racismo y la xenofobia. Veamos el etnocentrismo implícito en la teoría sobre el evolucionismo cultural del antropólogo Lewis Henry Morgan

Evolucionismo cultural de Lewis Henry Morgan
Muchos pensadores occidentales propusieron un modelo explicativo basado en la idea de que todos los pueblos del mundo pasan, necesariamente, por una única y unidireccional evolución cultural. El criterio que medía dicha evolución cultural era el progreso científico y moral que había alcanzado occidente, y por lo tanto, todas las demás culturas debían atravesar diversas etapas de desarrollo hasta llegar al estilo de vida euro-americano.
Uno de los esquemas de explicación que tuvo más influencia fue el propuesto por el antropólogo Lewis Henry Morgan. Morgan dividió la evolución de la cultura en tres etapas principales: salvajismo, barbarie y civilización. A cada etapa le atribuyó una serie de características relativas a los estilos de vida, progreso tecnológico y moral. Este esquema permitía clasificar a todos los pueblos conocidos en una etapa de la misma evolución cultural. Así, si un pueblo era nómada y se dedicaba a la caza y recolección, se encontraría en la etapa de salvajismo. Si ya había inventado la agricultura, formado aldeas y practicaba la poligamia, ese pueblo habría entrado en la etapa de barbarie. Finalmente, un pueblo era civilizado si se había constituido en un Estado con leyes escritas, desarrollado la metalurgia y las relaciones entre hombres y mujeres eran monógamas.
No era la intención de Morgan, pero su teoría fue utilizada como justificación ideológica de la expansión y colonización de las grandes potencias europeas y norteamericanas. Los países civilizados “salvaban” a esos pueblos primitivos de su “ignorancia” llevándoles el progreso intelectual y moral. De este modo, vastas regiones del mundo habitadas por estos pueblos dispersos, antaño libres y orgullosos, fueron aniquilados o distorsionados totalmente sus estilos de vida. Estos cambios devastadores se describen acertadamente como genocidios, exterminio de poblaciones enteras o etnocidios sistemático de culturas.

La endoculturación
La endoculturación puede explicar el fenómeno del etnocentrismo. La cultura de una generación suele ser similar en muchos aspectos de una generación a otra. En parte, esta continuidad entre los estilos de vida se mantiene gracias al proceso conocido como endoculturación. La endoculturación es una experiencia de aprendizaje parcialmente consciente y parcialmente inconsciente a través de la cual la generación de más edad incita, induce y obliga a la generación más joven a adoptar los modos de pensar y comportarse tradicionales. Así los chinos usan palillos en lugar de tenedores y aborrecen la leche porque han sido endoculturados en la cultura china en vez de en la de Estados Unidos. El papel que desempeña la endoculturación en las pautas de conducta y pensamiento explica el fenómeno conocido como etnocentrismo. El etnocentrismo es la creencia de que nuestras propias pautas de conducta son siempre naturales, buenas, hermosas o importantes, y que los extraños, por el hecho de actuar de manera diferente, viven según modos salvajes, inhumanos, repugnantes o irracionales. Las personas intolerantes hacia las diferencias culturales ignoran el siguiente hecho: si hubieran sido endoculturados en el seno de otro grupo, todos estos estilos de vida supuestamente salvajes, inhumanos, repugnantes o irracionales serían ahora los suyos.

RELATIVISMO CULTURAL
Puesto que el etnocentrismo deforma la imagen de otras culturas, a principios del s. XX los antropólogos reaccionaron proponiendo el relativismo cultural: cada cultura debe ser comprendida desde sí misma, sin establecer comparaciones con otras culturas. Por tanto el relativismo cultural es una actitud metodológica que pretende la mayor objetividad posible en el estudio de las culturas.
El inconveniente del relativismo cultural es que con frecuencia conduce al relativismo ético, justificando conductas abusivas, injustas o inhumanas por el simple hecho de ser tradiciones culturales.

El Particularismo Histórico de Franz Boas
A comienzos del siglo XX, Franz Boas y sus discípulos desarrollan una teoría antropológica conocida como particularismo histórico. Según Boas, cada cultura tiene su propia historia, larga y única. De ahí que para comprender o explicar una cultura particular, lo mejor que podemos hacer es reconstruir la trayectoria única que ha seguido. Esta teoría mantiene que no existen formas superiores o inferiores de cultura. Términos como salvajismo, barbarie y civilización expresan simplemente la idea de la gente que piensa que su forma de vida es más normal que la de otras personas. Los innumerables trabajos de campo realizados por los particularistas históricos pusieron de manifiesto la complejidad de las llamadas culturas primitivas, y que se había subestimado, la inteligencia e ingenio de los pueblos no caucásicos, no europeos del mundo. Pero la aportación más importante de esta teoría consistió en demostrar la independencia entre razas, lenguas y culturas. Esto quiere decir que una misma raza puede poseer lenguas y culturas distintas y, por lo tanto, las formas culturales de un pueblo no son dependientes de la raza de sus habitantes.

PLURALISMO CULTURAL
Algunos filósofos morales e investigadores sociales hablan de pluralismo cultural o multiculturalismo como la solución al etnocentrismo y el relativismo. La convivencia entre personas de diferentes cultural (aldea global) es posible si encontramos unos criterios universales que puedan ser compartidos por todos. Sin imponer los criterios de la cultura dominante (etnocentrismo), ni tampoco justificando comportamientos en nombre de la tradición cultural (relativismo). Basándonos en lo que antes se ha definido como universales culturales, es posible encontrar puntos de unión entre las culturas que nos sirvan como referentes para valorar unas costumbres y condenar otras. Desde hace tiempo ya existe ese criterio que es la Declaración Universal de los Derechos Humano. El documento es lo suficientemente genérico como para que no se pueda considerar que una cultura impone a otra sus criterios; a la vez que, frente al relativismo, impone unas condiciones comunes que deben respetar todas las culturas.

ACTIVIDADES DE COMPRENSIÓN
1 Explica la relación entre etnocentrismo y endoculturación.
2 ¿Qué diferencia hay entre el relativismo cultural y el relativismo ético?
3 Explica la diferencia entre el evolucionismo cultural de Morgan y el Particularismo.
ACTIVIDADES DE APLICACIÓN
1.- Resume las ideas fundamentales del texto.
2.- Amplía el contenido del texto poniéndolo en relación con el tema estudiado.

Texto 5

La igualdad no consiste en el “reconocimiento de un hecho” (inexistente, por cierto), sino en “la aplicación de una norma” que asegura idéntica valoración y respeto a todos los seres humanos independientemente de su color de piel, religión, sexo o cualquier característica que los distinga de los demás. Este respeto se extiende universalmente pero no implica que todas las culturas, teorías o creencias sean igualmente respetables. No puede confundirse el seguidor de una creencia con la creencia misma. Si todos los seres humanos merecen respeto, no sucede lo mismo con sus opiniones y mucho menos con sus prácticas. ¿Dónde está el límite entre aquellas que merecen ser respetadas y las que no? Creo que en lo que llamamos “derechos humanos”. Serán respetables aquellas teorías o prácticas que no traten a los seres humanos como instrumentos de voluntades ajenas impidiéndoles su libre determinación. (Augusto Klappenbach, Claves nº 178)



Texto 6
La actitud más antigua y que se repite en nosotros cuando nos hallamos en una situación desesperada, consiste en repudiar, neta y simplemente, las formas culturales, morales, religiosas, sociales y estéticas más alejadas de aquellas con las que nos identificamos. “Costumbres salvajes”, “esto no pasa en nuestro país, “no se debería permitir esto”, y tantas otras reacciones que traducen nuestro escalofrío, esa misma repulsión ante formas de vivir, de creer o pensar que nos son extrañas. Es así como en la Antigüedad se confundía todo aquello que no participaba de la cultura griega (después grecorromana) bajo el mismo nombre: bárbaro. La civilización occidental ha utilizado después el término salvaje en el mismo sentido.
En ambos casos nos negamos a admitir el propio hecho de la diversidad cultural, preferimos excluir de la cultura todo aquello que no se conforma a la norma según la que vivimos. (Lévi Strauss, Raza e historia)



Texto 7

Observaciones de un viajero español del siglo XV en el que expone su visión de “los negros”:

Y otra cosa maravillosa y digna de nota es cómo entre los negros hay dos o tres rostros y no hay más, no como entre los blancos, que cada uno tiene su cara y por mucho que se busquen no se encuentran dos iguales, como no sea en hermanos del mismo vientre. Por eso, los negros, para distinguirse entre ellos, van todos marcados de un modo u otro y unos tienen cicatrices en el rostro, que ellos mismos se hacen cuando son niños como si se bautizaran, y a otros les falta un dado o media oreja o están señalados de pedradas o tienen un chirle o alforzas de látigo y otras señas igualmente buenas. Y es de notar que todos traen buenos dientes y muy blancos. Eso será del poco uso que de ellos hacen, porque no tienen mucho que comer. Y tienen poca barba y las narices anchas en desmesura, por lo que son buenos oledores, y los labios gordos más que es menester; con lo que dan muy cumplidos besos. Y las mujeres jóvenes tienen más tetas y más enhiestas que las blancas, así como caídas para arriba, y los hombres tienen, como queda dicho, su miembro más largo, y eso debe ser porque desde que son niños lo llevan más suelto y volandero y no tapado y frazado entre paños como por discreción solemos llevarlo los cristianos; y sobre ello más ligeramente hacen uso de él, siendo gente grosera y dada al fornicio y no sujeta al temor de Dios”. (J. Eslava Galán. En busca del unicornio)



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