NATURALEZA
Y CULTURA
“Bípedo sin plumas”
1
INTRODUCCIÓN
2
LA SECUENCIA EVOLUTIVA: “La odisea de la especie”
3
ANTROPOGÉNESIS: hominización y humanización
4
DIVERSIDAD CULTURAL: Los universales culturales
5
POSTURAL ANTE LA DIVERSIDAD CULTURAL: Etnocentrismo, Relativismo y
Multiculturalismo
ACTIVIDADES INICIALES
1¿Qué influye más en
el comportamiento, lo innato (los genes) o lo adquirido (la educación
y la cultura)?
Lee el siguiente texto y
elabora un esquema con las características comportamentales de estos
tres pueblos. Después, contesta la pregunta inicial.
“Vimos que los arapesh –tanto hombres como mujeres-
presentaban una personalidad que llamaríamos maternal en la
vertiente paterna, y femenina en la vertiente sexual. Los hombres, al
igual que las mujeres, aprendían a ser serviciales, pacíficos,
dispuestos a corresponder a las necesidades y peticiones de los
demás. No detectamos que el sexo fuese una fuerza motriz poderosa ni
en los hombres ni en las mujeres.
En acusado contraste con estas actitudes, vimos que los hombres y las
mujeres mundugumor eran unos individuos rudos, agresivos y
claramente sexuados, en tanto que los aspectos maternales de su
personalidad quedaban reducidos al mínimo. Ambos se aproximaban a un
tipo de personalidad que en nuestra cultura sólo hallamos en los
varones indisciplinados y muy violentos. Ni los arapesh ni los
mundugumor sacan provecho del contraste entre sexos; el ideal de
aquellos es el hombre pacífico y solícito casado con una mujer
pacífica y solícita; el ideal de éstos es el hombre agresivamente
violento casado con una mujer agresivamente violenta.
En la tercera tribu, los tchambuli, encontramos una inversión
de las actitudes del sexo según nuestra propia cultura, con las
mujeres desempeñando un papel dominante, impersonal y director, y
los hombres como personas menos responsables y sometidos
emocionalmente”. (Mead, Margaret, Sexo y temperamento en Samoa,
p. 307).
2 ¿Qué criterios se
tienen en cuenta para clasificar a los seres humanos en razas? ¿Crees
que esas características han estado siempre juntas a lo largo del
tiempo? ¿Cómo puede saberse?
3
Lee el texto y busca contraejemplos de lo que comúnmente se entiende
por “raza negra” y “raza blanca”
“Los
genes que determinan las características utilizadas para definir las
razas contemporáneas no forman necesariamente conjuntos de rasgos
hereditarios que se den siempre juntos. Las variantes de color de la
piel, forma del pelo, tamaño de los labios, anchura de la nariz,
pliegues epicánticos, etc., se pueden combinar y heredar
independientemente unas de las otras. Esto significa que los rasgos
que van asociados en la actualidad no tuvieron que estar
necesariamente asociados en el pasado o existir siquiera entre las
poblaciones de las que descienden los grupos raciales actuales. Aún
hoy, existen en el mundo tantas combinaciones diferentes de rasgos
raciales que la simple clasificación en cuatro o cinco tipos
principales no basta para hacerles justicia.
En
el norte de África viven millones de personas que tienen labios
delgados, nariz fina y pelo ondulado, pero con una tez que va del
moreno oscuro al negro. Los nativos de África meridional, como los
san, tienen ojos con pliegue epicántico igual que la mayor parte de
los asiáticos, tez variable entre el moreno claro y el moreno oscuro
y pelo muy rizado. En la India existen personas con pelo liso u
ondulado, tez morena oscura a negra, labios delgados y nariz fina. En
las estepas de Asia central, los pliegues epicánticos están
asociados a cabello ondulado, considerable pilosidad facial y
corporal y tez clara. Los indonesios presentan muy frecuentemente
pliegues epicánticos, tez entre moreno claro y oscuro, pelo ondulado
y nariz y labios gruesos. Los habitantes de las islas de Oceanía
presentan combinaciones que van del moreno al negro en cuanto a tez,
con formas y cantidades de pelo y rasgos raciales sumamente
variables. Los ainos del norte del Japón presentan una interesante
combinación de rasgos: de piel clara y cejas espesas, son el pueblo
más velludo del mundo. En Australia es común tener tez variable
entre el pálido y el moreno oscuro y pelo ondulado de color rubio a
castaño.
Desconocer
o negar la independencia de los rasgos utilizados para determinar las
razas puede mover a crear extrañas categorías biológicas. La
distinción entre blancos y negros utilizada en los Estados Unidos,
por ejemplo, omite el hecho obvio de que las personas negras pueden
tener ojos, nariz, pelo y labios indistinguibles de los de las
personas blancas. Sucede, asimismo, lo contrario con los blancos,
entre los cuales algunos individuos parecen más negroides que
algunos negros. Estas anomalías se producen porque los
estadounidenses no entienden por raza el aspecto efectivo de una
persona determinado por sus genes, sino con arreglo a la categoría
en que fueron clasificados sus padres. Según esta concepción de
raza, si uno de los padres es «negro» y el otro «blanco», el hijo
de ambos es «negro» pese al hecho de que, conforme a las leyes de
la genética, la mitad de los genes del descendiente proceden del
progenitor negro y la otra mitad del blanco. (¿Qué
antigüedad tienen las razas?, Nuestra
especie, Marvin Harris)
4 ¿Por qué existen
tantas culturas diferentes? ¿Son unas culturas superiores a otras?
¿Existe un criterio objetivo para valorar dicha superioridad?
5¿Qué características
comparten todas las culturas?
6 ¿Debemos ser
tolerantes con todas las ideas y costumbres?
1
INTRODUCCIÓN
Es
mucha la documentación que existe sobre el origen de nuestra especie
gracias a los trabajos de campo de arqueólogos, paleontólogos y
antropólogos; sin embargo todavía nos movemos a nivel de las
hipótesis. Queremos decir que es necesario imaginar
cómo fue la larga odisea de nuestra especie, porque los restos
hallados (no suficientes todavía) deben ser interpretados
a la luz de las teorías científicas
y filosóficas.
Nuestros
orígenes más remotos se encuentran en una especie de primates,
tronco común a los simios (gorilas, orangutanes y chimpancés),
pertenecientes al grupo de los póngidos. Las mutaciones genéticas y
la selección natural dieron lugar a diferentes especies de
homínidos, que fueron extinguiéndose en el tiempo, hasta llegar a
homo sapiens. Todos esos homínidos, antepasados de nuestra secuencia
evolutiva, tuvieron una naturaleza inerme, como diría Platón,
porque comparados con cualquier otro animal, que nace dotado de
instintos y especialización biológica, los homínidos se
encontraron en clara desventaja. De hecho, todos ellos se
extinguieron, hasta los neandertales, que fueron los más robustos,
fuertes e inteligentes de nuestra secuencia evolutiva. Sólo quedó
homo sapiens. Una única naturaleza heredada a través de
millones de años; un mismo genoma, que contiene las
características físicas, las tendencias y las
capacidades de nuestra especie. Si cada unos de nosotros somos
únicos y diferentes es porque existen variaciones pequeñísimas
en los genes de cada uno de nosotros. Pero esas variaciones no son
tan importantes como para formar grupos a los que llamar razas, y
mucho menos para creer que unas razas puedan ser superiores a otras.
Sólo existe una raza, homo sapiens.
Todas
las poblaciones humanas han creado una cultura para adaptar el medio
en el que viven a sus necesidades vitales. Y para ello han creado
una lengua, unas herramientas, unos conocimientos,
unas normas de convivencia –lo que llamamos cultura-.
No existen culturas superiores o inferiores porque todas han
permitido a los seres humanos sobrevivir a lo largo de la historia.
2
LA SECUENCIA EVOLUTIVA: “La odisea de la especie”
¿Es
el hombre la consecuencia necesaria de la larga marcha de la
evolución? ¿Es, por el contrario, un accidente, el resultado de una
de tantas opciones posibles en la historia de la evolución? ¿Cómo
eran, cómo vivían nuestros antepasados? ¿Cuál es nuestro origen?
- La odisea de nuestra especie se remonta a
más de 5 millones de años. Una especie denominada Ardipithecus
Ramidus quedó atrapada en la sabana
africana como consecuencia de la formación del gran valle del Rift.
Esta especie de “monos” vivía en las ramas de los árboles y
parece ser que no eran bípedos. Se vieron forzados a bajar de los
árboles, levantarse sobre sus dos patas traseras y cruzar la sabana
africana en busca de alimentos.
- Un millón de años más tarde, esta especie
daría lugar a 7 especies de australopithecus, entre ellos los
Afarensis
y los Anamensis.
Sus restos tienen una antigüedad de entre 4 y 3 millones de años.
Aunque comparten un gran parecido físico,
pertenecen a especies distintas. No sabemos si convivieron, pero lo
que sí es seguro es que se conocieron y ocuparon los mismos lugares.
Se han encontrado huellas de pisadas en la roca que el polvo
volcánico selló para siempre.
Los Afarensis se alimentaban de raíces, hojas,
insectos y, en ocasiones, de animales pequeños muertos. Sus patas
traseras eran bastante cortas y no estaban acostumbrados a largas
caminatas. Hasta hace poco tiempo se pensó que Lucy (una
hembra de Afarensis), llamada así por los paleontólogos que
encontraron sus restos, era un antepasado de nuestra especie; sin
embargo, hoy se cree que descendemos de los Anamensis.
Los australopithecus Anamensis, eran carroñeros, tenían las patas
traseras más largas y estaban acostumbrados a dar largas caminatas,
siguiendo las huellas de los animales que se desplazaban buscando
lugares más cálidos. Son más intrépidos y caminan mejor.
- Probablemente son los Anamensis los que después de un largo
proceso evolutivo de millones de años han dado lugar a una especie
distinta: Homo habilis. Sus restos tienen una antigüedad de
1,8-1,6 millones de años. Su capacidad cerebral ha aumentado
enormemente (de 450 a 650 centímetros cúbicos), caminan erguidos y
son los autores de un invento crucial: las herramientas. Éstas
les permiten protegerse y defenderse mejor y les sirven para
incrementar el aporte de alimentos,
ayudando por tanto al desarrollo
del cerebro. Este invento, obliga por otro lado, a cambiar su forma
de vida. En cierto sentido aparecen las primeras “escuelas”,
porque el conocimiento o la técnica de fabricar herramientas deben
transmitirse. Quizá los ancianos se ocuparon de enseñar la técnica
a los más jóvenes, y éstos de mejorarla.
- Después de un largo período de tiempo (1,4 millones de años)
aparece Homo Ergaster. El cerebro sigue creciendo, pero
ya no tanto como antes. Han perdido el pelo en el cuerpo. Están muy
organizados en la distribución y especialización del trabajo. Homo
Ergaster tiene un espíritu emprendedor, es un conquistador. Deja su
cuna en África y se extiende por todo el planeta.
- A Ergaster le sigue Homo Erectus (1 millón de años). Serán
los protagonistas de una gran hazaña: el descubrimiento del fuego.
Gracias a él podrán alimentarse mejor (la carne cruda duele en el
estómago), defenderse de los depredadores, calentarse del frío, y
perfeccionar las herramientas.
- Las separaciones que produjeron los glaciares y océanos dieron
lugar a nuevas especies de homínidos: el Homo Neanderthal
(300.000 años). Son los homínidos más robustos de toda la
secuencia evolutiva. Sus herramientas y su gran corpulencia los
convierte en grandes predadores. Se dedican a la caza mayor y tienen
un gran dominio del fuego.
De apariencia tosca, homo neandertal es un ser inteligente, habla,
entierra a los muertos y tiene unas costumbres muy similares a los
sapiens. Las primeras tumbas datadas de este periodo de hace 100.000
años prueban lo cerca que estaban estos homínidos de lo que somos
hoy en día.
En el continente europeo el Hombre de Neandertal se enfrentó a la
llegada de Homo Sapiens. Homo Sapiens procedía de África.
No eran superiores ni en fuerza física ni en inteligencia, sin
embargo son los únicos representantes de nuestra especie.
Los Neandertales desaparecieron hace 30.000 años y no se conocen las
causas. Probablemente tuvieron poca descendencia; o tal vez,
sucumbieron a las enfermedades traídas por sapiens; quizá eran más
individualistas y tuvieron más problemas de adaptación. Lo cierto
es que desaparecieron, dejando a Homo Sapiens como al único
representante de nuestra especie.
Homo Sapiens comenzó un nuevo período de
expansión conquistando América
y Australia. Crearon nuevas herramientas, ritos y finalmente
inventaron lo que conocemos como arte.
Hace ya 10.000 años que la conquista de los dominios espirituales e
imaginarios permitieron asentarse al Homo Sapiens, que aprendió a
cultivar terreno, domesticar animales y construir ciudades. Esto fue
lo que marcó el fin de la prehistoria.
Nota:
Para más información recomendamos el libro titulado “La especie
elegida” de Juan Luís Arsuaga e Ignacio Martínez, investigadores
del Proyecto Atapuerca. Han encontrado un nuevo homínido de 800.000
años de antigüedad que han bautizado con el nombre de homo
antecesor y
piensan que es un antepasado común a sapiens y a neandertal.
3
ANTROPOGÉNESIS: hominización y humanización
Por
antropogénesis se entiende el proceso evolutivo por el que se
configura la especie Homo Sapiens. La antropogénesis incluye dos
aspectos: la hominización y la humanización. La hominización
atiende a los aspectos naturales o biológicos que caracterizaron a
los homínidos hasta llegar a sapiens. La humanización
comprende las características culturales que lo definen. Ambos
procesos están íntimamente relacionados.
Dice
Aristóteles que los seres concretos y particulares (las sustancias)
se componen de materia y forma. Materia y forma son
elementos constitutivos inseparables: la forma (lo que es) no existe
sino en la materia, y la materia (aquello de lo que está hecho) no
es nada sin la forma. Sólo podemos separarlas conceptualmente, pero
en la realidad “la forma está embebida en la materia”. Pues
bien, parafraseando a Aristóteles, digamos que la cultura está
embebida en nuestra naturaleza. La cultura no existiría separada de
una naturaleza como la nuestra, y esa naturaleza no sería humana sin
la cultura.
3.1
La hominización
Señalemos
los cambios más importantes que se produjeron en los homínidos.
Bipedismo
A
diferencia de otros primates, los homínidos se caracterizaban por
la marcha bípeda. Caminaban sobre los dos pies sin utilizar como
apoyo las manos, lo que permitió la liberación de las extremidades
superiores en los desplazamientos. Si las manos quedan libres pueden
pasar a desempeñar buena parte de las funciones que antes corrían
por parte de la boca, como recoger alimento, desgarrarlo,
transportarlo, etc. La mandíbula quedó reducida a órgano
masticador de un alimento que puede ser previamente reducido y
tratado con las manos. En consecuencia, el hueso de la mandíbula
puede ser mucho más fino, e igualmente la musculatura del cráneo y
de la cara, que puede ser lo suficientemente fina y diferenciada como
para permitir articular un lenguaje, y para que aparezca un
rostro como el humano. De un modo gráfico y drástico se puede decir
que el hombre habla porque tiene manos y, en último término,
porque tiene pies. Con la aparición del lenguaje, la
capacidad de transmitir información se amplió de un modo
insospechado.
Por
otra parte, la mano se convierte en un instrumento de gran precisión
de movimientos. Gracias a ella, los homínidos pueden fabricar
instrumentos y de ese modo desarrollar aún más la inteligencia, de
tal modo que llega a construir instrumentos para fabricar
instrumentos, y así sucesivamente.
Gran
capacidad cerebral
De los
Australopithecus al Homo sapiens se da un aumento de la capacidad
craneal de 1000 centímetros cúbicos. El cerebro se triplica y,
sobre todo se hace más complejo. ¿Qué causó este desarrollo? Por
supuesto tuvieron lugar mutaciones genéticas, pero también debieron
influir otras circunstancias, como el gran aporte energético de su
alimentación y la postura erguida. El bipedismo liberó la mano, lo
que facilitó la fabricación de utensilios y su transporte. La
manipulación de objetos desarrolló la capacidad para idearlos, y a
mayor capacidad cerebral, mayor destreza manual.
Falta
de especialización biológica
El ser
humano carece en absoluto de especialización biológica. La
dentición y el aparato digestivo no están especializados para una
dieta determinada, es el animal más omnívoro de todos. No está
especializado ni para la defensa ni para el ataque ni para la huída.
No tiene garras ni dientes de depredador, ni potencia para el salto,
no posee gran capacidad de carrera, ni de camuflaje, etc. Por tanto
se encuentra inadaptado biológicamente a cualquier medio ambiente y
en peligro permanente. El filósofo y antropólogo A. Gehlen, ha
denominado al ser humano “un ser de carencias”:
Carencia
de instintos
A esto
se suma nuestra carencia de patrones instintivos. La etología
(ciencia del comportamiento animal) define el instinto como: “pauta
innata y fija de acción”. Es decir, se trata de comportamientos
heredados, rígidos, casi automáticos, que se desencadenan ante
estímulos fijos al llegar a una etapa concreta del desarrollo. Los
psicólogos no han detectado comportamientos de este tipo en los
seres humanos; si bien algunos aducen: la succión de los bebés
del pecho de la madre, el llanto, la risa y la sonrisa.
Inmadurez
biológica
Pero
además, se ha señalado (A. Portman) que el ser humano nace siempre
demasiado pronto y, por tanto, necesariamente inmaduro
biológicamente. Los mamíferos inferiores (como los roedores) nacen
después de un breve embarazo y en gran número de crías, pero en
estado de desamparo, por eso han de permanece largo tiempo en el
nido. Los mamíferos superiores, por el contrario, nacen después de
un largo embarazo; pocas crías, pero muy desarrollados. El ser
humano es un caso especial. El embarazo es largo, pero nace inmaduro
Nuestro proceso de maduración es el más lento del mundo animal; un
chimpancé, por ejemplo, es ya adulto a los cuatro años.
Todo
esto nos lleva a pensar que nuestros antepasados debieron organizarse
y diversificar las tareas de su supervivencia. Una familia sola de
homínidos no se basta así misma: las crías necesitan de un largo
período de adiestramiento, superior al de la gestación y al de la
lactancia de forma que la hembra vuelve a quedar receptiva antes de
que su cría sea autónoma. Gran parte de la actividad de la hembra
queda hipotecada. El acopio de alimentos, el cuidado y protección de
las crías ha de correr por cuenta de otros/as, por lo que se hace
necesaria la cooperación social.
ACTIVIDADES
DE COMPRENSIÓN
1
Explica el significado de esta expresión: el hombre habla porque
tiene manos y, en último término, porque tiene pies.
2 ¿De
qué modo influyeron la inmadurez biológica y la falta de instintos
en la organización social de los homínidos?
3 ¿Por
qué dice la etología que los seres humanos no tienen instintos?
4
¿Cómo crees que se organizaron los homínidos en la distribución
de tareas?
3.2
La humanización
Hemos
hablado de la dimensión natural de nuestra especie y sin querer
hemos tocado ya los aspectos culturales como no podía ser de otro
modo. Ya hemos hablado anteriormente de la íntima relación entre
naturaleza y cultura. Ni sólo la naturaleza ni sólo la cultura
podrían explicar la conducta humana.
El ser
humano se ha desarrollado, y se sigue desarrollando mediante la
evolución cultural, dentro de los límites y posibilidades que
determinan su naturaleza heredada.
Pero
¿a partir de qué momento de nuestra secuencia evolutiva se comienza
a hablar de humanidad?, o dicho de otro modo, ¿Cómo se sabe que
restos de esqueletos encontrados en un antiguo yacimiento son restos
humanos? Uno de los criterios es el hallazgo de utensilios
cuya fabricación se les puede atribuir con seguridad. Para la
paleontología, el ser humano es “el animal que fabrica
instrumentos”: hay animales que pueden usar como instrumentos
piedras o palos pero sólo el animal humano los fabrica.
¿No
es entonces la inteligencia lo que mejor define al ser humano?
Para
transformar el mundo el ser humano posee dos instrumentos naturales:
la inteligencia y la mano. Y lo sorprendente es que el animal carece
de mano pero no de inteligencia. La mano es “la diferencia”.
Gracias a ella el ser humano pudo fabricar instrumentos y de ese modo
desarrolló aún más su inteligencia.
¿Cuál
es la mejor definición del ser humano, cuál es la verdadera
diferencia con el resto de los animales ¿homo sapiens? ¿homo
faber?. Cualquiera de estos dos conceptos son parciales y no
mutuamente excluyentes. El concepto de cultura, que posee un
contenido simultáneamente espiritual y material podría permitir una
reconciliación. Ciertamente, los animales tienen una cultura, pero
hasta tal punto ha desarrollado el homo sapiens-faber su propia
cultura, que se ha convertido en el animal cultural por
excelencia.
¿Qué
ha supuesto para el ser humano esta segunda naturaleza que
llamamos cultura? La respuesta es evidente: gracias a la cultura los
seres humanos modifican su entorno, de modo que éste le permita
satisfacer sus necesidades y garantizar su supervivencia. Por eso
decía Carlos Marx que la naturaleza tiene rostro humano.
El ser humano transforma la naturaleza por medio de la cultura.
Ésta tiene un valor adaptativo, y esto es lo que ha ocurrido a lo
largo de nuestra historia.
ACTIVIDAD
DE APLICACIÓN
Lee
los siguientes textos y explica la relación entre los conceptos
naturaleza y cultura.
Texto
1
“La
tradicional visión de las relaciones entre el progreso biológico y
el progreso cultural del hombre sostenía que el primero, el
biológico, se había completado para todos los fines antes que el
segundo, antes de que comenzara la cultura. Es decir, que esta
concepción era estratificada: el ser físico del hombre evolucionó
por obra de los habituales mecanismos de variación genética y de la
selección natural hasta el punto en que su estructura anatómica
llegó más o menos al estado en que lo encontramos hoy; luego se
produjo el desarrollo cultural. En algún determinado estadio de su
historia filogenético, un cambio genético marginal de alguna clase
la hizo capaz de producir cultura y de ser su portador; en adelante,
su respuesta de adaptación a las presiones del ambiente fue casi
exclusivamente cultural, antes que genética. Al diseminarse por el
globo, el hombre se cubrió de pieles en los climas fríos y con
telas livianas o con nada en los cálidos. El hombre se hizo hombre,
continúa diciendo la historia, cuando habiendo cruzado algún
Rubicón mental llegó a se capaz de transmitir conocimientos,
creencias, leyes, reglas morales, costumbres a sus descendientes y a
sus vecinos mediante la enseñanza y de adquirirlos de sus
antepasados y sus vecinos mediante el aprendizaje. Después de ese
momento mágico, el progreso de los homínidos dependió casi
enteramente de la acumulación cultural, del lento crecimiento de las
prácticas convencionales más que del cambio orgánico físico, como
había ocurrido en las pasadas edades.
El
único inconveniente está en que un momento semejante no parece
haber existido.” (Clifford Geertz)
Texto
2
“Desde
el principio, los miembros de la familia de homínidos aprendieron a
alimentarse y a protegerse siguiendo el ejemplo de sus compañeros de
grupo, especialmente de los mayores. Poseían lo que llamo culturas
rudimentarias. Quiero decir que disponían de un pequeño repertorio
de tradiciones sencillas que se había transmitido de generación en
generación, no heredando los genes de sus padres, sino aprendiendo
cómo hacían las cosas sus padres y compañeros. Puesto que la
distinción entre programación genética y programación cultural
aparecerá después varias veces, permítanme ahora que intente ser
lo más preciso posible. Nada de lo que hace un animal puede decirse
que esté libre de influencia genética. La capacidad de aprender
depende de capacidades específicas determinadas genéticamente. Es
improbable que los percebes y las ostras adquieran ni siquiera
culturas rudimentarias. Pero constituiría un desatino negar que
algunos organismos dependen mucho más del aprendizaje para
arreglárselas con los problemas de la vida. Entre éstos, algunos
dependen más del aprendizaje que otros. Y entre estos últimos,
algunos dependen más de las cosas que otros han aprendido y
transmitido de generación en generación.”(Marvin Harris. La
especie humana)
Texto
3
“Desde
luego que hay una naturaleza humana: el acervo genético de la
humanidad, el bagaje genético con el que cada uno de nosotros
venimos al mundo, empaquetado y repetido en cada una de nuestras
células. Estamos parcialmente orientados por la brújula de nuestros
genes. Por eso los seres humanos podemos entendernos y sentir
simpatía unos con otros, incluso por encima de las barreras
culturales que nos separan; porque a un nivel mucho más profundo y
fundamental compartimos las mismas necesidades, impulsos y deseos. Ni
una araña aprenderá a hablar ni a un niño le saldrán alas lo
alimentemos o lo eduquemos como queramos. Los animales de cada
especie vienen al mundo programados para hacer ciertas cosas y otras
no. En eso consiste su naturaleza.
En
el tejido de nuestra conducta la trama hereditaria de los genes está
inextricablemente entrelazada con la urdimbre cultural del
aprendizaje. La capacidad lingüística está dada en nuestros genes,
pero la lengua concreta que hablemos depende sólo de las oraciones
que oigamos en nuestra primera infancia. Así mismo, nuestra
capacidad cultural depende de nuestro cerebro, un portentoso
procesador de información heredado genéticamente, pero que nos
permite procesar todo tipo de programas culturales asimilados de
nuestro entorno. Separar lo heredado de lo adquirido en el intrincado
todo de nuestra conducta, nuestra cultura y nuestra sociedad, es una
tarea que sobrepasa nuestras posibilidades científicas actuales”.
(Jesús Mosterín, Ciencia viva)
4
DIVERSIDAD CULTURAL: Los universales culturales
¿Qué
es la cultura?
M.
Harris define así la cultura en su obra titulada Antropología
cultural: “Cultura es el conjunto aprendido de tradiciones y
estilos de vida, socialmente adquirido, de los miembros de una
sociedad, incluyendo sus modos pautados y repetitivos de pensar,
sentir y actuar (es decir, su conducta)”
Y el
filósofo español Jesús Mosterín, dice que la cultura es la
información transmitida (entre animales de la misma especie) por
aprendizaje social.
Por
tanto, cultura es todo lo que se puede aprender y transmitir.
En cualquier parte del mundo, donde exista un grupo humano, existe
una cultura. Las diferencias culturales se deben a las distintas
formas en que los seres humanos se adaptan o adaptan el medio a sus
necesidades. Así que, mientras la naturaleza humana es universal
(existe un único genoma humano), no existe una cultura universal,
aunque sí hay rasgos comunes a todas las culturas, son los llamados
universales culturales:
-
Todos los sociólogos coinciden al afirmar que la cultura
se crea y se transmite socialmente. Y lo
característico de este aprendizaje cultural es que utiliza símbolos,
siendo el lenguaje el más importante de esos símbolos. No se
conoce ninguna cultura que no posea un lenguaje.
-
El contenido de todas las culturas comprende, además de los
utensilios, un conjunto de ideas, valores, creencias, instituciones,
técnicas u objetos producidos que son compartidos por todos sus
miembros. Ideas que les permiten comprender el mundo;
valores sobre lo que consideran bueno, bello y útil, un
sistema de normas y creencias; instituciones
como la familia, la educación, la religión o el orden económico;
técnicas como la carpintería o la química que son
consideradas eficaces dentro de la sociedad; y objetos
producidos, como los edificios, que además poseen un carácter
simbólico y representan el poder político, religioso o económico.
-
La cultura es un mecanismo de adaptación. La cultura nos permite,
más que adaptarnos al medio, adaptar el medio a nosotros.
Para que salga agua por el grifo, ha hecho falta construir presas,
desviar los ríos o canalizar trasvases hasta los lugares donde
habitamos. Y esto es lo que justifica que las culturas sean tan
infinitamente variables y cambiantes.
ACTIVIDAD
DE APLICACIÓN
Texto
4
Lee el
texto y contesta a las cuestiones planteadas:
“Para
explicar pautas culturales diferentes tenemos que empezar suponiendo
que la vida humana no es simplemente azarosa o caprichosa. Los
estilos de vida que otros consideran irracionales e inexplicables
tienen en realidad causas definidas y fácilmente inteligibles.
Muchas costumbres parecen misteriosas porque se nos dan explicaciones
espiritualizadas de los fenómenos culturales en vez de explicaciones
materiales de tipo práctico. Por ejemplo, se nos explica que judíos
y musulmanes aborrecen la carne de cerdo porque lo prohíben la
Biblia y el Corán, respectivamente. La explicación material tendría
que atender a los procesos esenciales mediante los cuales animales,
plantas y gentes logran coexistir en comunidades naturales y
culturales viables. En el caso que nos ocupa, digamos que la Biblia y
el Corán condenaron al cerdo porque la cría de cerdos constituía
una amenaza a la integridad de los ecosistemas naturales y culturales
de Oriente Medio. La prohibición de la carne de cerdo constituyó
una estrategia ecológica acertada.
Los
hebreos, a finales del segundo milenio antes de Cristo., estaban
adaptados culturalmente a la vida en las regiones áridas que se
extienden desde Mesopotamia a Egipto. Estas antiguas comunidades
combinaron la agricultura con el pastoreo de animales rumiantes,
perfectamente adaptados al clima seco y caluroso de estas tierras
pero inadecuadas para criar cerdos. Los cerdos eran sabrosos, pero
resultaba demasiado costoso alimentarlos y refrigerarlos. Una
producción a escala pequeña sólo aumentaría la tentación. Por
consiguiente era mejor prohibir totalmente su consumo y centrarse en
la cría de cabras, ovejas y ganado vacuno.” (Marvin Harris)
- Define los dos tipos de explicaciones a las que se hace referencia en el texto.
- ¿Conoces alguna teoría al respecto?
- ¿Por qué los judíos y musulmanes aborrecen la carne de cerdo, según el autor?
- ¿Qué universal cultural explica esta conducta?
5
POSTURAL ANTE LA DIVERSIDAD CULTURAL:
Etnocentrismo, Relativismo y Multiculturalismo
ETNOCENTRISMO
Es un
prejuicio que consiste en considerar la propia cultura superior a
todas las demás. El etnocentrismo deforma la imagen de las otras
culturas porque las valoran desde criterio o creencias de la propia
cultura. Este prejuicio está en la base de los imperialismos y
colonialismos; y puede degenerar en posiciones tan radicales como el
racismo y la xenofobia. Veamos el etnocentrismo implícito en la
teoría sobre el evolucionismo cultural del antropólogo Lewis Henry
Morgan
Evolucionismo
cultural de Lewis Henry Morgan
Muchos
pensadores occidentales propusieron un modelo explicativo basado en
la idea de que todos los pueblos del mundo pasan, necesariamente, por
una única y unidireccional evolución cultural. El criterio que
medía dicha evolución cultural era el progreso científico y moral
que había alcanzado occidente, y por lo tanto, todas las demás
culturas debían atravesar diversas etapas de desarrollo hasta llegar
al estilo de vida euro-americano.
Uno de
los esquemas de explicación que tuvo más influencia fue el
propuesto por el antropólogo Lewis Henry Morgan. Morgan dividió la
evolución de la cultura en tres etapas principales: salvajismo,
barbarie y civilización. A cada etapa le atribuyó una
serie de características relativas a los estilos de vida, progreso
tecnológico y moral. Este esquema permitía clasificar a todos los
pueblos conocidos en una etapa de la misma evolución cultural. Así,
si un pueblo era nómada y se dedicaba a la caza y recolección, se
encontraría en la etapa de salvajismo. Si ya había inventado la
agricultura, formado aldeas y practicaba la poligamia, ese pueblo
habría entrado en la etapa de barbarie. Finalmente, un pueblo era
civilizado si se había constituido en un Estado con leyes escritas,
desarrollado la metalurgia y las relaciones entre hombres y mujeres
eran monógamas.
No era
la intención de Morgan, pero su teoría fue utilizada como
justificación ideológica de la expansión y colonización de las
grandes potencias europeas y norteamericanas. Los países civilizados
“salvaban” a esos pueblos primitivos de su “ignorancia”
llevándoles el progreso intelectual y moral. De este modo, vastas
regiones del mundo habitadas por estos pueblos dispersos, antaño
libres y orgullosos, fueron aniquilados o distorsionados totalmente
sus estilos de vida. Estos cambios devastadores se describen
acertadamente como genocidios, exterminio de poblaciones enteras o
etnocidios sistemático de culturas.
La
endoculturación
La
endoculturación puede explicar el fenómeno del etnocentrismo. La
cultura de una generación suele ser similar en muchos aspectos de
una generación a otra. En parte, esta continuidad entre los estilos
de vida se mantiene gracias al proceso conocido como endoculturación.
La endoculturación es una experiencia de aprendizaje parcialmente
consciente y parcialmente inconsciente a través de la cual la
generación de más edad incita, induce y obliga a la generación más
joven a adoptar los modos de pensar y comportarse tradicionales. Así
los chinos usan palillos en lugar de tenedores y aborrecen la leche
porque han sido endoculturados en la cultura china en vez de en la
de Estados Unidos. El papel que desempeña la endoculturación en las
pautas de conducta y pensamiento explica el fenómeno conocido como
etnocentrismo. El etnocentrismo es la creencia de que nuestras
propias pautas de conducta son siempre naturales, buenas, hermosas o
importantes, y que los extraños, por el hecho de actuar de manera
diferente, viven según modos salvajes, inhumanos, repugnantes o
irracionales. Las personas intolerantes hacia las diferencias
culturales ignoran el siguiente hecho: si hubieran sido
endoculturados en el seno de otro grupo, todos estos estilos de vida
supuestamente salvajes, inhumanos, repugnantes o irracionales serían
ahora los suyos.
RELATIVISMO
CULTURAL
Puesto
que el etnocentrismo deforma la imagen de otras culturas, a
principios del s. XX los antropólogos reaccionaron proponiendo el
relativismo cultural: cada cultura debe ser comprendida desde sí
misma, sin establecer comparaciones con otras culturas. Por tanto el
relativismo cultural es una actitud metodológica que
pretende la mayor objetividad posible en el estudio de las culturas.
El
inconveniente del relativismo cultural es que con frecuencia conduce
al relativismo ético, justificando conductas abusivas,
injustas o inhumanas por el simple hecho de ser tradiciones
culturales.
El
Particularismo Histórico de Franz Boas
A
comienzos del siglo XX, Franz Boas y sus discípulos desarrollan una
teoría antropológica conocida como particularismo histórico.
Según Boas, cada cultura tiene su propia historia, larga y única.
De ahí que para comprender o explicar una cultura particular, lo
mejor que podemos hacer es reconstruir la trayectoria única que ha
seguido. Esta teoría mantiene que no existen formas superiores o
inferiores de cultura. Términos como salvajismo, barbarie
y civilización expresan simplemente la idea de la gente que
piensa que su forma de vida es más normal que la de otras personas.
Los innumerables trabajos de campo realizados por los particularistas
históricos pusieron de manifiesto la complejidad de las llamadas
culturas primitivas, y que se había subestimado, la inteligencia e
ingenio de los pueblos no caucásicos, no europeos del mundo. Pero la
aportación más importante de esta teoría consistió en demostrar
la independencia entre razas, lenguas y culturas. Esto quiere decir
que una misma raza puede poseer lenguas y culturas distintas y, por
lo tanto, las formas culturales de un pueblo no son dependientes de
la raza de sus habitantes.
PLURALISMO
CULTURAL
Algunos
filósofos morales e investigadores sociales hablan de pluralismo
cultural o multiculturalismo como la solución al etnocentrismo y el
relativismo. La convivencia entre personas de diferentes cultural
(aldea global) es posible si encontramos unos criterios
universales que puedan ser compartidos por todos. Sin imponer los
criterios de la cultura dominante (etnocentrismo), ni tampoco
justificando comportamientos en nombre de la tradición cultural
(relativismo). Basándonos en lo que antes se ha definido como
universales culturales, es posible encontrar puntos de unión
entre las culturas que nos sirvan como referentes para valorar unas
costumbres y condenar otras. Desde hace tiempo ya existe ese criterio
que es la Declaración Universal de los Derechos Humano. El
documento es lo suficientemente genérico como para que no se
pueda considerar que una cultura impone a otra sus criterios; a la
vez que, frente al relativismo, impone unas condiciones comunes que
deben respetar todas las culturas.
ACTIVIDADES
DE COMPRENSIÓN
1
Explica la relación entre etnocentrismo y endoculturación.
2 ¿Qué
diferencia hay entre el relativismo cultural y el relativismo ético?
3
Explica la diferencia entre el evolucionismo cultural de Morgan y el
Particularismo.
ACTIVIDADES
DE APLICACIÓN
1.-
Resume las ideas
fundamentales del
texto.
2.-
Amplía el contenido del
texto poniéndolo en
relación con el tema estudiado.
Texto
5
La
igualdad no consiste en el “reconocimiento de un hecho”
(inexistente, por cierto), sino en “la aplicación de una norma”
que asegura idéntica valoración y respeto a todos los seres humanos
independientemente de su color de piel, religión, sexo o cualquier
característica que los distinga de los demás. Este respeto se
extiende universalmente pero no implica que todas las culturas,
teorías o creencias sean igualmente respetables. No puede
confundirse el seguidor de una creencia con la creencia misma. Si
todos los seres humanos merecen respeto, no sucede lo mismo con sus
opiniones y mucho menos con sus prácticas. ¿Dónde está el límite
entre aquellas que merecen ser respetadas y las que no? Creo que en
lo que llamamos “derechos humanos”. Serán respetables aquellas
teorías o prácticas que no traten a los seres humanos como
instrumentos de voluntades ajenas impidiéndoles su libre
determinación. (Augusto Klappenbach, Claves nº 178)
Texto
6
La
actitud más antigua y que se repite en nosotros cuando nos hallamos
en una situación desesperada, consiste en repudiar, neta y
simplemente, las formas culturales, morales, religiosas, sociales y
estéticas más alejadas de aquellas con las que nos identificamos.
“Costumbres salvajes”, “esto no pasa en nuestro país, “no se
debería permitir esto”, y tantas otras reacciones que traducen
nuestro escalofrío, esa misma repulsión ante formas de vivir, de
creer o pensar que nos son extrañas. Es así como en la Antigüedad
se confundía todo aquello que no participaba de la cultura griega
(después grecorromana) bajo el mismo nombre: bárbaro. La
civilización occidental ha utilizado después el término salvaje en
el mismo sentido.
En
ambos casos nos negamos a admitir el propio hecho de la diversidad
cultural, preferimos excluir de la cultura todo aquello que no se
conforma a la norma según la que vivimos. (Lévi Strauss, Raza e
historia)
Texto
7
Observaciones
de un viajero español del siglo XV en el que expone su visión de
“los negros”:
“Y
otra cosa maravillosa y digna de nota es cómo entre los negros hay
dos o tres rostros y no hay más, no como entre los blancos, que cada
uno tiene su cara y por mucho que se busquen no se encuentran dos
iguales, como no sea en hermanos del mismo vientre. Por eso, los
negros, para distinguirse entre ellos, van todos marcados de un modo
u otro y unos tienen cicatrices en el rostro, que ellos mismos se
hacen cuando son niños como si se bautizaran, y a otros les falta un
dado o media oreja o están señalados de pedradas o tienen un chirle
o alforzas de látigo y otras señas igualmente buenas. Y es de notar
que todos traen buenos dientes y muy blancos. Eso será del poco uso
que de ellos hacen, porque no tienen mucho que comer. Y tienen poca
barba y las narices anchas en desmesura, por lo que son buenos
oledores, y los labios gordos más que es menester; con lo que dan
muy cumplidos besos. Y las mujeres jóvenes tienen más tetas y más
enhiestas que las blancas, así como caídas para arriba, y los
hombres tienen, como queda dicho, su miembro más largo, y eso debe
ser porque desde que son niños lo llevan más suelto y volandero y
no tapado y frazado entre paños como por discreción solemos
llevarlo los cristianos; y sobre ello más ligeramente hacen uso de
él, siendo gente grosera y dada al fornicio y no sujeta al temor de
Dios”. (J. Eslava Galán. En busca del unicornio)
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