TEMA 6 FILOSOFÍA POLÍTICA
1¿QUÉ ES LA POLÍTICA?
El término “política” procede de la palabra griega polis, que significa ciudad o comunidad independiente y autogobernada. La política se define como la actividad en la que los grupos, organizaciones o sociedades, toman decisiones y actúan colectivamente.
Son políticas todas las decisiones que se toman en el seno de un grupo de amigos, de una familia, de una asociación o en la clase de un colegio. Sin embargo, se acostumbra a reservar este término para las decisiones que se toman dentro de un Estado.
Existen varias formas en la que se pueden tomar decisiones en un grupo de personas. Por ejemplo, que la decisión que se tome sea fruto de un proceso de deliberación y negociación en la que todos los miembros del grupo participen; que la decisión la imponga la mayoría sobre una minoría; que el grupo delegue la decisión en una sola persona; o que una persona imponga sus decisiones y obligue al resto a acatarlas bajo amenazas.
Existen dos tradiciones filosóficas que interpretan la actividad política de forma muy distinta.
La política como cooperación: tiene a su máximo representante en Aristóteles (Grecia Clásica, s.IV a. C.), que concibe al ser humano como un animal social o comunitario. El ser humano no puede vivir aislado, su naturaleza solo se autorrealiza en una comunidad. La sociabilidad natural humana es facilitada por el lenguaje, gracias al cual las personas pueden plantearse y debatir sobre lo que es justo o injusto, y lo que es beneficioso para todos, más allá del interés individual. Así, la función de la política consiste en el uso del diálogo para alcanzar el mayor bien para todos los ciudadanos de la polis.
La política como conflicto: surge con Nicolás Maquiavelo, en la Florencia renacentista. Entiende que la política tiene como fin alcanzar el poder, conservarlo y aumentarlo, de tal manera que “el fin justifica los medios”. Que las consideraciones políticas deban estar separadas de la ética, significa que no tienen que ser ni justas ni buenas desde el punto de vista ético. El buen político es aquel que es capaz de conservar el poder frente a otros, mediante el cálculo y la ambición, aunque para ello tenga que emplear el engaño o la tortura.
2 EL ESTADO
El Estado es el conjunto de órganos de gobierno de un país soberano. El Estado moderno, cuyo origen se remonta al siglo XVI, es una institución impersonal, un poder institucionalizado y que se ejerce con independencia de las personas que ocupan cargos concretos. Tiene las siguientes características:
1.Es un territorio delimitado por unas fronteras. Toda persona u organismo que se encuentre dentro de las mismas está sometido a sus leyes.
2.Es una organización administrativa y jurídica. La administración ofrece los servicios esenciales para el funcionamiento del país. El Gobierno, el Senado, los tribunales de justicia, son organismos que forman parte de la organización estatal.
3.Tiene el monopolio de la violencia. El Estado es el único organismo que puede ejercer la violencia legalmente para hacer cumplir las leyes y mantener el orden social.
4.Es soberano, no hay ningún organismo superior que pueda someterlo a su voluntad. En la actualidad, hay organizaciones superestatales que pretenden coordinar las políticas de diferentes Estados (por ejemplo, la Unión Europea), pero los Estados siguen siendo soberanos, siempre pueden desvincularse de dichas organizaciones.
3 CLASIFICACIÓN DEL ESTADO
Los tipos de Estado más importantes se pueden categorizar según tres criterios diferentes:
3.1 En función de cuántos son y qué características presentan los gobernantes:
a)Autocracias: el poder está en manos de una sola persona.
(1)Dictadura: gobierno en el que una persona recibe todos los poderes políticos (legislativo, ejecutivo y judicial) y los ejerce sin limitación.
(2)Monarquía: gobierna una sola persona, que recibe el cargo por herencia, y gobierna según unas leyes establecidas.
b)Oligarquía: el poder está en manos de un pequeño grupo de personas:
(1)Plutocracia: gobierno de los ricos.
(2)Timocracia: gobierno de la clase militar.
(3)Aristocracia: etimológicamente, gobierno de los mejores o los mejor preparados. Aunque actualmente hace referencia a una élite económica cuyo estatus se debe a la herencia familiar.
c)Democracia: todos los ciudadanos de un territorio participan en la esfera política.
3.2 En función de si se respetan o no las leyes del Estado:
a)Las leyes no se respetan: se trata de un Estado autoritario o despótico. La autoridad del gobernante o gobernantes es absoluta, acumulan todo el poder y toman decisiones según su voluntad y capricho.
(1)Monarquías absolutas: el rey (que recibe el trono por herencia) está por encima de la ley, o la dicta según su capricho.
(2)Estado totalitario: el Estado controla todos los organismos e incluso la vida privada de las personas, reprimiendo cualquier tipo de cuestionamiento o desobediencia. Estados totalitarios fueron la Alemania nazi, el fascismo español o italiano, o el comunismo soviético.
b)Las leyes se respetan: Estado Democrático y de Derecho, la función del Estado es proteger los derechos y libertades de los ciudadanos. El poder del Estado está limitado por el sufragio universal y hay una división e independencia de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial.
3.3 En función del sistema económico:
a) El Estado proporciona los servicios básicos:
(1) Socialismo y comunismo: el Estado posee las empresas y recursos naturales y económicos del país y su labor es redistribuir estos bienes, servicios y recursos entre los ciudadanos.
(2) Socialdemocracia: el Estado proporciona los servicios básicos al ciudadano a cambio de impuestos (educación, sanidad, seguridad social, infraestructuras), a la vez que es compatible con la actividad económica empresarial.
b)Los servicios básicos son competencia de empresas privadas: capitalismo o liberalismo económico, consiste en que todo servicio de interés público está gestionado con fondos privados, de forma que el ciudadano solo paga por aquellos servicios que utiliza y cuando los utiliza. En su forma extrema es poco habitual. En casi todo Estado existe un sistema mixto entre lo público y lo privado, que varía en función del peso que uno u otro tenga dentro de la economía nacional
4 LA JUSTIFICACIÓN DEL ESTADO: EL CONTRACTUALISMO
La filosofía política moderna ha tratado de fundamentar la obediencia a la autoridad política, la ley y el Estado, en la teoría del contrato social. Afirman que la aparición del Estado y sus leyes son fruto de un acuerdo entre ciudadanos. Estos filósofos distinguen entre dos formas vida en comunidad:
El estado de naturaleza: descripción de la vida humana tal y como sería en una situación natural, ideal e hipotética, previa a la aparición del Estado político.
El Estado social: cuando la situación natural se torna insostenible, las personas se ven obligadas a organizarse tomando como base un pacto o acuerdo, lo que se conoce como “contrato social”.
4.1 CONTRACTUALISMO CLÁSICO:
4.1.1 Thomas Hobbes (Inglaterra, 1588-1679): fue el primer filósofo en emplear el término “contrato social”. El estado de naturaleza es un mundo sin ley que conduce a la lucha de todos contra todos en la que rige la ley del más fuerte. El ser humano es egoísta por naturaleza, “el hombre es un lobo para el hombre”.
El ser humano, agobiado por la inseguridad en la que vive en el estado de naturaleza, comprende que son necesarias las leyes, y que estas solo tienen sentido si todos el mundo las acepta y cumple. Esto solo ocurrirá si existe un poder coercitivo lo suficientemente fuerte para obligar a todos los ciudadanos a cumplir las leyes. Así, la mejor forma de gobierno será la monarquía absoluta, que ha de garantizar el orden y la paz sociales. Hobbes es, por tanto, partidario de un Estado autoritario y absolutista. Mediante el contrato social, los individuos renuncian a su libertad a favor de la seguridad y supervivencia.
4.1.2 John Locke (Inglaterra, 1632-1704): su visión sobre la humanidad es mucho más optimista que la de Hobbes. En el estado de naturaleza, los seres humanos poseen una serie de derechos naturales (vida, libertad y propiedad) que nadie puede arrebatarles. La posibilidad de que alguien pueda verse privado de sus derechos básicos les lleva a alcanzar un pacto por el que se funda un Estado que garantice tales derechos. Pero el poder del Estado ha de dividirse para que no recaiga sobre una sola persona y los poderes puedan controlarse entre sí. Nace así el Estado democrático liberal. Según Locke, la forma idónea de gobierno sería la democracia liberal, donde el poder legislativo recae en el pueblo, en forma de asamblea parlamentaria, y el ejecutivo en un gobernante elegido democráticamente que, en cualquier caso, ha de cumplir las leyes.
La obligación del Estado es garantizar los derechos básicos de los ciudadanos, y el deber de los ciudadanos es controlar a los gobernantes para que no abusen de su poder y sustituirles si es preciso.
4.1.3 Jean Jacques Rousseau (Francia 1712-1778): su concepción del ser humano es más acorde a la de Locke y radicalmente opuesta a la de Hobbes. Para Rousseau el ser humano es bueno por naturaleza, y es la sociedad, la que educándole en valores individualistas y mezquinos, le corrompe. En el estado de naturaleza, el ser humano es un “buen salvaje”, cubre sus necesidades con lo que la naturaleza le proporciona. Es una forma de vida igualitaria.
Esta forma de vida se corrompe de forma irreversible al aparecer la propiedad privada. Lo que para Locke es un derecho natural, para Rousseau constituye el origen de la desigualdad, la corrupción y la lucha entre seres humanos. La propiedad privada separa a los hombres en ricos y pobres, en libres y esclavos. Para corregir las desigualdades y evitar los enfrentamientos es necesario un pacto entre los individuos para la formación de un Estado.
El Estado concebido por Rousseau se basa en la voluntad general, las decisiones las toman todos los ciudadanos. De este modo, el contrato social es un modo de garantizar la libertad de los individuos y de mantener su igualdad como personas, garantizando su educación y salud.
Estado de naturaleza
Estado político
Contrato social
Hobbes
El hombre es un lobo para el hombre. Estado de guerra de todos contra todos.
Monarquía Absoluta. La única capaz de imponer paz y seguridad.
Todos los individuos ceden su libertad y poder a un soberano.
Locke
Los hombres tienen derechos naturales (vida, libertad y propiedad) pero su respeto no está garantizado.
Democracia Liberal. El poder político está dividido y debe proteger los derechos naturales de los ciudadanos.
Los individuos eligen por consenso a un gobernante que garantice sus derechos básicos y le ceden el poder mientras este ejerza bien su función.
Rousseau
El ser humano es bueno e igualitario por naturaleza. Pero la aparición de la propiedad privada genera desigualdades y tensiones.
Democracia Social. El poder político emana de la voluntad general y su función es la realización de los ciudadanos.
El Estado es necesario para restaurar la igualdad y libertad entre los ciudadanos.
4.2 CONTRACTUALISMO CONTEMPORÁNEO
4.2.1 John Rawls (EEUU, 1921-2002): reformula la idea clásica del contrato social para defender su concepción del Estado del bienestar. Parte de las ideas del Estado social de Rousseau, que dieron lugar a las ideas socialdemócratas. Para Rawls, la sociedad es como una empresa en la que todo el mundo debe cooperar para conseguir lo mejor para todos.
Se propone reelaborar una noción de justicia con la que todos los individuos puedan estar de acuerdo, al margen de nuestros intereses personales. Reformula la idea moderna del contrato social en una versión contemporánea, que llama posición original.
Rawls propone un experimento mental en el que un grupo de personas tienen ocasión de discutir sobre el tipo de sociedad en el que desean vivir, la posición original. Estas personas están, además, cubiertas por el velo de la ignorancia, que les impide saber cuál será la posición que ocupen en la futura sociedad, cuáles serán sus ganancias económicas, sus capacidades y dotes naturales, su ascendencia familiar, etc. El velo de la ignorancia asegura que todos los miembros se encuentren en una posición de igualdad e imparcialidad, puesto que sus opiniones no están determinadas por sus intereses personales o de clase, ya que no saben cuáles serán estos.
Según Rawls, los principios de justicia a los que se llegaría en esta situación serían los siguientes:
Principio de libertad: garantizar el máximo de libertad personal compatible con las libertades de los demás.
Principio de igualdad de oportunidades: que garantice que, independientemente de su origen, toda persona pueda alcanzar las mismas metas con su propio esfuerzo.
Principio de diferencia: por el cual las personas que parten de una situación desfavorecida, recibirán más bienes sociales que las personas con una buena situación familiar y personal inicial.
Este modelo de justicia conduce a un Estado que ha de recaudar dinero a través de los impuestos, y que posteriormente será utilizado en aquellos fines que, como la educación, la sanidad o los transportes públicos, sirvan para producir una redistribución de la riqueza y para garantizar la igualdad de oportunidades. Defiende, por tanto, un Estado socialdemócrata.
4.2.2 Robert Nozick (EEUU, 1938-2002): parte de las ideas de Locke sobre los derechos naturales de los individuos. Para Nozick, el derecho a la vida, la propiedad y la libertad son derechos absolutos del individuo que en ningún caso pueden vulnerarse. Limitar o suprimir alguno de estos derechos es algo injusto, por lo que cualquier ley que pretenda redistribuir la riqueza o ajustar los desequilibrios sociales entre ricos y pobres, está menoscabando y transgrediendo los derechos del rico a la libertad y la propiedad.
La tarea del Estado no es, por tanto, la redistribución de la riqueza (como defiende Rawls), sino garantizar que no se vulnere ninguno de los derechos fundamentales de los individuos. Esto conduce al Estado mínimo, cuyo papel exclusivo es velar y proteger los derechos de los ciudadanos. Para Nozick, cualquier Estado al que se le otorgue un poder mayor está condenado a la corrupción y, además, estará atentando contra los derechos de los individuos.
Nozick critica así al Estado socialdemócrata y de bienestar a favor de un Estado capitalista ultraliberal, que fomente la competencia del mercado y la empresa privada (uno de los factores principales de crecimiento económico) y el mérito individual y penaliza la falta de iniciativa empresarial. Los servicios básicos (educación, sanidad, infraestructuras, etc.) serán privados.
5 LA DEMOCRACIA
Democracia significa “gobierno del pueblo”. En la actualidad es el modelo que está implantado en la mayor parte de los países del mundo, aunque su forma y funcionamiento varía enormemente de un Estado a otro.
La democracia nació en Grecia y estuvo vigente en Atenas durante los siglos V y IV aC. De acuerdo con este sistema, todas las personas consideradas ciudadanos atenienses podían participar en la toma de decisiones de la ciudad y en la elaboración de las leyes, podían ocupar cargos públicos y formar parte de jurados. No eran considerados ciudadanos ni las mujeres, ni los extranjeros, ni los esclavos, que conformaban, sin embargo, la mayoría de la población. Se califica como democracia directa, puesto que los ciudadanos no tenían representantes, sino que ellos mismos participaban con su voz y voto en la vida pública de la sociedad.
En el siglo XX, las democracias ya no son directas, sino que son democracias representativas. Los dos elementos básicos de las democracias actuales son:
Sufragio universal: todas las personas mayores de edad tienen derecho al voto, con independencia de la raza, la religión o la clase social. Durante mucho tiempo se aplicó el sufragio censitario (solo tienen derecho a voto los individuos de una clase social determinada o con un nivel de renta mínimo), o el sufragio masculino (solo tienen derecho al voto los varones mayores de edad). La primera vez que se aplicó el sufragio universal en el mundo fue en Australia en 1902, y en España, en 1931.
Sistema de partidos: los partidos políticos son organizaciones que tratan de representar los intereses de los ciudadanos, o de algunos ciudadanos, según unas líneas ideológicas concretas. Las funciones de los partidos políticos son las de integrar al ciudadano en la vida política, transmitir las necesidades sociales al Estado, y crear una oferta política que permita a los ciudadanos orientar sus preferencias.
Las democracias representativas incorporan el principio de la división de poderes, tal y como lo diseñó Montesquieu en el siglo XVIII:
Poder legislativo: se ocupa de elaborar y aprobar las leyes, lo ejerce el Parlamento.
Poder ejecutivo: es el encargado de ejecutar las leyes en el Estado. Lo ejerce el Gobierno.
Poder judicial: tiene el poder de hacer cumplir las leyes a través de los tribunales de justicia.
Las democracias representativas que incorporan el principio de la división de poderes, se clasifican en tres tipos según la forma en que se distribuye el poder.
1.Democracia parlamentaria: es el modelo que sigue el Estado español. Las elecciones sirven para escoger la composición del Parlamento, esto es, la institución que se encarga del poder legislativo.
El Parlamento tiene como funciones aprobar las leyes, aprobar los presupuestos del Estado y elegir al presidente del Gobierno. Este sistema asegura gobiernos estables, sin contradicciones entre el poder legislativo y ejecutivo. Pero, precisamente debido a la falta de independencia entre el poder legislativo y ejecutivo, se limita la capacidad de control del Parlamento al Gobierno.
El presidente del Gobierno se distingue del jefe del Estado, quien ejerce las funciones representativas de la nación. España es una monarquía parlamentaria, puesto que es una democracia parlamentaria en la que el jefe del Estado es el rey.
2.Democracia presidencialista: es el modelo que siguen países como Estados Unidos. En estos Estados hay una rigurosa separación de poderes ya que el poder ejecutivo (el presidente del Gobierno) y el poder legislativo (el Parlamento), se eligen en votaciones separadas e independientes. Ningún miembro del Gobierno puede ocupar un puesto en el Parlamento y viceversa. Además, el presidente del Gobierno es el jefe del Estado.
Este sistema garantiza la estricta división de poderes y el control de unos por parte de los otros, pero también puede generar bloqueos y conflictos en caso de que el presidente del Gobierno y la mayoría del Parlamento pertenezcan a partidos políticos diferentes.
3.Democracia semipresidencialista: este modelo es el elegido, por ejemplo, por países como Francia o Italia. El pueblo vota a sus representantes para el Parlamento, y de ahí, la mayoría elige al jefe del Gobierno o primer ministro, por lo que no hay conflicto entre el poder legislativo y el ejecutivo. El jefe del Estado, el presidente, es elegido directamente por la ciudadanía y, además de las funciones representativas, también ejerce algunos poderes ejecutivos.
6 PERSPECTIVAS ACTUALES EN LOS ESTADOS DEMOCRÁTICOS
Los filósofos contractualistas John Locke y Jean-Jacques Rousseau son los precursores de las dos tradiciones políticas más influyentes en la actualidad: el liberalismo (Locke y Nozick) y la socialdemocracia (Rousseau y Rawls).
6.1 EL LIBERALISMO
6.1.1 El liberalismo político. Esta tradición política nace en Inglaterra en el siglo XVIII, como oposición a los poderes tiránicos. La burguesía lidera las revoluciones que se oponen al poder absoluto de los reyes, y rechazan la sociedad estamental. Entre sus principales objetivos se encuentra el de reducir, limitar y controlar el poder del Estado. Sostiene que el poder reside en el pueblo, la de aquellos que posean riquezas (la burguesía) y defiende la sociedad de clases. Otro de sus objetivos es la defensa de la libertad del individuo como valor fundamental, sin embargo dejó de lado los problemas sociales y económicos surgieron en el siglo XIX porque la burguesía no confiaba en el pueblo y así, aunque lo utilizó en los procesos revolucionarios, impidió su plena participación política.
Tal y como John Locke había establecido, los derechos fundamentales del ciudadano son la vida, la libertad y la propiedad privada. Estos derechos son previos a la sociedad, por lo que la función del Estado consiste, primordialmente, en protegerlos. A partir de este planteamiento, se siguen las siguientes consecuencias:
La función exclusiva del Estado es la de proteger los derechos de los ciudadanos, de modo que no está legitimado para intervenir de ninguna otra forma en la vida pública. Una de las conclusiones que se extrae es que el Estado no tiene poder de decisión respecto a las opciones de pensamiento, religión o planteamientos de vida de los ciudadanos. La libertad de pensamiento y la tolerancia religiosa son valores fundamentales para el liberalismo.
Es necesario controlar la acción del Gobierno para que no use su poder para asumir funciones que no le corresponden o violar los derechos de los ciudadanos. Los poderes públicos han de estar sometidos a la ley (Estado de derecho), de modo que ni la corrupción ni el abuso queden impunes.
Es necesario que haya una división de poderes para evitar que todo el poder recaiga en unas únicas manos. La división de poderes permite mantener el equilibrio y el control mutuo de las distintas esferas del Estado.
El Gobierno tiene que ser representativo del pueblo, debe estar escogido por el pueblo mediante elecciones justas y frecuentes.
El Estado debe de intervenir lo mínimo en la esfera económica, puesto que se entiende que la economía y el mercado se enmarcan en el ámbito privado del individuo, y el Estado debe garantizar que se den las condiciones para que los individuos puedan conseguir sus fines.
6.1.2 El liberalismo económico o capitalismo. Se basa en la libertad de actuación en todos los sectores de la economía. La frase que lo define: Laissez faire, laissez passer (Dejad hacer, dejad pasar), resume los principios fundamentales que defiende. El representante más destacado del liberalismo económico fue Adam Smith, en cuya obra Consideraciones sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones se formulan los principios básicos de su pensamiento:
El trabajo es la única fuente de riqueza.
El interés personal favorece al conjunto de la sociedad. Si un empresario produce para enriquecerse a sí mismo, contribuye a aumentar la riqueza del país.
La ley de la oferta y la demanda regula la actividad económica. Tanto los precios de los productos como los salarios de los trabajadores se fijan por sí solos dependiendo de la oferta y la demanda de los productos y de los trabajadores.
El Estado no debe intervenir en los procesos de producción e intercambio de bienes. La empresa privada ha de funcionar sin obstáculos y tener la máxima iniciativa individual.
Otros pensadores defensores del liberalismo económico son David Ricardo y Thomas Malthus.
La no intervención del Estado en las decisiones empresariales, tanto en el ámbito financiero como en el social (ayuda y protección a los trabajadores) permitió al empresario capitalista que pudiera actuar sin ninguna restricción. Las condiciones de trabajo abusivas que establecieron se resumen así:
Despido libre, incluidos accidentes y bajas por enfermedad.
Inexistencia de descanso semanal, vacaciones, etc. Inexistencia de pensiones o seguridad social.
Salarios insuficientes. Lo necesario para no morir de hambre, sin incluir a la familia y más insuficiente todavía en el caso de las mujeres y los niños.
Jornadas laborales agotadoras, de lunes a domingo por la tarde, bajo una disciplina durísima y con ausencia total de seguridad e higiene en el trabajo.
Trabajo infantil, en las minas y en las fábricas, en las mismas condiciones que los adultos.
Prohibición de asociarse o manifestarse a los obreros para defender sus derechos.
Las teorías evolucionistas de Spencer, de Darwin y de Morgan fueron utilizadas como justificación de las graves injusticias sociales y laborales de los siglos XIX y XX que marcan el contexto del nacimiento del movimiento obrero.
6.2 LA SOCIALDEMOCRACIA
En esta doctrina confluyen las ideas socialistas que surgen en las luchas obreras del siglo XIX, conocidas como movimiento obrero y las ideas del Estado social de Rousseau.
6.2.1 El socialismo. Se conoce como socialismo al sistema económico basado en la colectivización de los medios de producción, como las tierras o las fábricas. Es decir, estos no son propiedad privada, sino propiedad del Estado, y su objetivo debe ser el de servir a los intereses de los ciudadanos. A diferencia del liberalismo, no considera la propiedad privada (de los medios de producción) como un derecho inalienable.
En un sentido más amplio, el término socialismo hace referencia, como ya hemos dicho, a la ideología (socialista, comunista y anarquista) que sustentó al movimiento obrero (siglos XIX y XX) para combatir los excesos del liberalismo. Su enfrentamiento a la burguesía capitalista y al Estado que la protegía, pretendía conseguir mejoras sociales y laborales. Primero surgieron pequeñas asociaciones de trabajadores, ludismo, las Trade Unions -asociaciones de obreros de un mismo oficio-, cartismo. A mediados del siglo XIX, el movimiento obrero adquiere más importancia gracias al desarrollo del sindicalismo y la utilización de la huelga general como medida de presión. Tanto la huelga como los sindicatos eran ilegales en Europa y no se legalizan hasta principios del siglo XX.
Sin embargo, hasta la aparición del marxismo y del anarquismo, no emerge un verdadero movimiento obrero de todo el proletariado europeo. Así surgen las primeras Internacionales obreras:
La Primera Internacional o Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), cuyo preámbulo fue escrito por Marx, se fundó en 1876. Desapareció a causa de la persecución y las durísimas represiones que sufrieron los trabajadores que participaban en huelgas y manifestaciones.
La Segunda Internacional se funda en París en 1889. Su principal reivindicación fue conseguir la jornada laboral de ocho horas y para ello estableció el 1 de mayo como día internacional de protesta. El estallido de la Primera Guerra Mundial la hizo desaparecer.
6.2.2 El socialismo utópico. Marx y Engels llaman socialismo utópico, a las corrientes de pensamiento opuesta al capitalismo y que pretendían lograr la intervención del Estado en la economía para mejorar las condiciones de los trabajadores. El objetivo de Marx era la transformación radical de la sociedad: una sociedad sin clases, sin propiedad privada y, finalmente, sin Estado. Por eso fue muy crítico con los socialistas utópicos, cuyos pequeños proyectos de reforma dependían en último término de la buena voluntad del empresario.
Los principales socialistas utópicos fueron los siguientes:
El filósofo francés Saint- Simon, que propugnaba una revolución social para mejorar las condiciones de vida de las clases más humildes.
Charles Fourier, que propuso una nueva sociedad basada en cooperativas de producción (falansterios) donde los obreros pudieran vivir y trabajar.
Robert Owen, que fundó una cooperativa en su fábrica de Escocia, dotada con escuelas y economatos, y en la que se redujo la jornada laboral de los trabajadores.
6.2.3 Las ideas de Estado social de Rousseau son fundamentales para los socialdemócratas actuales:
La defensa de la democracia, entendida como realización de la voluntad general que emerge directamente del pueblo. Reivindica una mayor participación ciudadana en el poder del Estado.
La búsqueda de la igualdad, ya que sin ésta no hay auténtica libertad para todos, sino solo para unos pocos. Reclaman el derecho a la educación universal como un servicio público e igual para todos los ciudadanos, que garantice la igualdad de oportunidades. Asimismo, reclaman una redistribución de la riqueza por parte del Estado, que recaude impuestos de los trabajadores para sufragar una serie de gastos públicos que garanticen un nivel de vida digno para todos los ciudadanos.
La socialdemocracia sí acepta la propiedad privada, pero apuesta por un Estado fuerte y que intervenga en la esfera económica con el fin de redistribuir la riqueza para conseguir la igualdad. Su finalidad es lograr un nivel de vida adecuado para todos los ciudadanos y poner fin a la explotación económica de las clases desfavorecidas. Anteponen el bien común y la justicia social al bien particular.
Su mayor aportación es el concepto de Estado del bienestar, que consiste en que es responsabilidad del Estado garantizar una serie de servicios básicos públicos (educación, sanidad, seguridad social, infraestructuras, transportes, etc.) iguales para todos los ciudadanos.
7ESTADO DE DERECHO Y ESTADO TOTALITARIO
Estos dos conceptos hacen referencia a una concepción del Estado diametralmente opuesta pero que, no obstante, han coexistido en Europa durante todo el siglo XX y siguen coexistiendo en la actualidad en muchos puntos del planeta.
7.1 EL ESTADO DE DERECHO
Es aquel Estado regido por leyes, y no por la voluntad de quien manda. Se caracteriza por reconocer unos derechos y garantías a sus ciudadanos, para evitar que nadie pueda ejercer un control despótico sobre la vida social. Se basa en la división de poderes y la Constitución.
La Constitución es la ley fundamental de un Estado que define, en primer lugar, los derechos y libertades de los ciudadanos del Estado, y, en segundo lugar, los poderes e instituciones de la organización política, es decir, define el funcionamiento del Estado. Es el marco legal de un Estado. Ninguna norma jurídica puede sobrepasar o incumplir las leyes que se encuentran en la Constitución.
7.2.- EL ESTADO TOTALITARIO
El totalitarismo es una noción que se aplica a regímenes políticos dictatoriales de cualquier índole ideológica. Algunos ejemplos de Estados totalitarios son la Alemania nazi, el comunismo soviético, el fascismo español o italiano o el régimen castrista de Cuba. Sus principales características son:
No se respeten los derecho de los ciudadanos y las leyes se decretan por la voluntad del dictador o la élite dirigente. No hay posibilidad de apelación ni oposición a estas leyes.
No hay pluralidad de opciones políticas, sino un partido único con una ideología oficial muy definida y que todo ciudadano debe compartir o, al menos, hacer ver que la comparte.
La sociedad se divide en dos clases: la élite que ejerce el poder y el resto de la población, que carece de derechos. Trata de imponer la uniformidad de pensamiento y suele ir unido a fuertes sentimientos nacionalistas.
El control social es absoluto, incluso en la vida privada del individuo. Se persigue de forma violenta al disidente. Se politiza la creación cultural y la educación, que se convierten en propaganda del régimen.
8 LA CRÍTICA AL ESTADO
A continuación presentaremos dos corrientes, el marxismo y el anarquismo, que a lo largo de los siglos XIX y XX persiguieron la supresión del Estado, entendiendo a éste como la expresión institucionalizada del poder y explotación ejercida por las clases dominantes sobre las clases trabajadoras.
Ambas posiciones parten de la denuncia de la situación en que se encontraba el proletariado (la clase obrera) en las sociedades capitalistas, especialmente en los inicios de la era industrial. También, en ambos casos, se parte de la existencia de una lucha de clases entre burgueses o capitalistas (los propietarios de los medios de producción) y la clase trabajadora. Su objetivo es lograr una sociedad igualitaria en la que se suprimiesen las clases sociales y en la que los medios de producción perteneciesen a toda la sociedad y no solo a individuos particulares.
No obstante, las diferencias entre ambas corrientes son importantes y numerosas. Nos centraremos en las que hacen referencia a los procedimientos para la eliminación del Estado.
8.1 MARXISMO
El término “marxismo” hace referencia a los posicionamientos que, de un modo u otro, parten de la obra del filósofo alemán Karl Marx (1818-1883), si bien estos son enormemente diversos y, en muchos casos, radicalmente diferentes de las ideas iniciales planteadas por el propio Marx. En este apartado nos ocuparemos de las posiciones mantenidas propiamente por este autor.
Marx afirma que el capitalismo lleva en sí el germen de su propia destrucción, debido a la codicia de los capitalistas: el capital estaría cada vez en menos manos y el número de pobres sería cada vez mayor, provocando una situación insostenible. Y el Estado no es más que un instrumento de opresión en manos de la clase capitalista para mantener sus privilegios y dominio sobre los trabajadores, cuyas leyes solo defienden los intereses de aquellos que las han creado.
Por tanto, el Estado, junto con el sistema económico capitalista, y las clases sociales, debe desaparecer para dar paso a una sociedad igualitaria en que no exista la explotación del hombre sobre el hombre. Pero este proceso es largo y opera en varias fases.
Primero, considera necesaria una revolución de todo el proletariado de Europa. Una vez conseguido el poder, gobernaría una dictadura del proletariado, durante un tiempo no muy largo, que llevaría a cabo la colectivización de los medios de producción. La expropiación y nacionalización de estos medios ha de ser forzosa, y se establece en el primer estadio revolucionario. Después de esto, y una vez apaciguada la situación política, se instalaría un nuevo régimen de tránsito, el socialismo, en el que el Estado tiene una función mínima, meramente administrativa. Finalmente, el proceso revolucionario marxista acabaría con la instauración del comunismo, en el que las clases sociales y el Estado acabarían disueltos, y la administración de los medios de producción sería llevada a cabo en cada caso por los trabajadores de cada fábrica, granja, etc.
8.2 ANARQUISMO
Teoría política y económica basada en el pensamiento de Proudhon, aunque su máximo representante fue Bakunin La tradición anarquista se caracteriza por su actitud de rebeldía ante todo lo que considera fuentes de desigualdad entre los hombres. Su principal diferencia con el marxismo es la pretensión de suprimir directamente el Estado, por considerar que, independientemente de que sus riendas las tomen los capitalistas o el proletariado, la maquinaria estatal de poder genera jerarquías sociales. El Estado, además de no ser necesario, es el causante de los males que sufren los hombres y mujeres de la época, porque su estructura consolida y promueve las diferencias sociales y los conflictos a todos los niveles (explotación, marginación, crímenes, torturas, guerras).
Frente a los modelos verticales (políticos y económicos) que implican jerarquías de poder, la tradición anarquista defiende la organización horizontal, basada en la gestión colectiva por medio de asambleas libres (autogestión asamblearia). No creen en la necesidad de expertos técnicos que gestionen los asuntos sociales y económicos, y defienden el autodidactismo del pueblo, el desarrollo cultural y técnico de los trabajadores y la capacidad organizativa en la que la diferencia de funciones no signifique diferencias de trato y privilegios.
La tradición anarquista se reconoce firme defensora de la democracia, pero no de la democracia representativa, que considera un engaño al pueblo, sino de la democracia directa, sin representantes parlamentarios, donde la palabra viva de cada cual pueda abrirse paso en el espacio público.
El anarquismo no espera ingenuamente que con el fin del Estado los hombres se vuelvan como por un milagro criaturas buenas y dulces. Por eso abogan por modelos asamblearios y colectivos de resolución de los conflictos que, claro está, existirán allá donde existan seres humanos. Una idea propia del anarquismo y que lo distancia claramente de las posiciones anteriores, también del marxismo, es su apuesta por “lo pequeño”: sociedades a pequeña escala, organizaciones a pequeña escala, modos de vida sencillos, valoración de los hombres sean cuales sean sus orígenes sociales.
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